Taller de narraciones audiovisuales

No sólo la memoria es obstinada (la mirada disidente de Cecilia Barriga)

martha | 11 Octubre, 2013 16:58 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

El próximo 17 de octubre, jueves, la artista visual Cecilia Barriga estrena su nueva película documental Tres instantes, un grito. Sucederá en Santiago (Chile) en un cine cuyo nombre me recuerda al último mensaje que Salvador Allende lanzó a la ciudadanía durante el golpe de estado militar que desembocaría en una larga y dolorosa dictadura: “Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. La proyección se llevará a cabo en el Cinearte Alameda, a las 19:00h.

Desafortunadamente, no podré estar ahí; afortunadamente, he podido ver su relato.

Lo más fácil sería decir que Cecilia Barriga muestra tres instantes de indignación colectiva surgidos en distintos puntos de este planeta. Pues bien, empezaré por ahí, daré la razón a la apariencia: En Madrid la artista forma parte de ese Toma la Plaza que habitó en la Puerta del Sol al grito de ”!Que no, que no nos representan, que no!”. Meses después salía a filmar en New York el Occupy Wall Street, donde se cantaba al son de “¡Somos el 99%!”. Este particular periplo desembocaría en Santiago de Chile, cuando las estudiantes del movimiento Toma el Colegio culminaban siete meses de ocupación de sus centros de estudio bajo el grito de “¡La educación chilena no se vende, se defiende!”. Sin embargo esta cronología es sólo el soporte de algo más profundo. 

Contado así, podría parecer una oportunidad histórica bien aprovechada, pero no es cierto, Cecilia decidió y eligió estar ahí, tomando el pulso a las tres ciudades que más huella han dejado en su trayectoria vital y creativa. No es una turista ideológica ni una narradora de la actualidad, planta su ojo en el lugar en el que siempre ha estado: la disidencia y el compromiso y es desde ese lugar desde donde narra esta historia.

Hay relatos que son un espejo en el que se reconoce quien los lee, escucha, ve, por eso nos asomamos a todos, incluso si son esos sencillos videos que nuestros amigos cuelgan en las redes sociales, por si encontramos uno de esos en el que podamos reconocernos, saber quiénes somos, entendernos más, querernos más… sentirnos, en el fondo, menos sol@s. Sucede incluso si el espejo es tan breve como un poema.

No importa si la historia gira abiertamente sobre nuestras propias vidas o transcurre en el patio trasero de nuestra casa: ver nuestra experiencia “ahí fuera”, alejada de nuestra piel, la convierte en algo fascinante. La memoria se desdobla, produciendo un extraño enajenamiento: aquell@s que hablan con nuestra voz, mueven nuestra cara y usan nuestra ropa no somos exactamente nosotr@s mism@s. ¡Qué extraño ver cómo levantamos las manos allá a lo lejos, perdid@s entre la multitud, dentro de unos sucesos que ya forman parte de nuestros recuerdos!.

Creo que sucede así porque aquello que “fue”, lo que vivimos, es invisible y habita en el cuarto oscuro de nuestra intimidad y nuestros secretos. Por eso, por mucho que nuestra experiencia de ayer se asome a la pantalla y repita uno a uno nuestros pasos, nos revolvemos en nuestra silla. Sabemos que aquello que vemos es sólo un pedazo de lo vivido, que somos más que esa mueca en el cristal de la pantalla, que nuestro aroma no está, ni ese sueño que tuvimos, ni lo que callamos… Todo aquello que recordamos no aparece y al mismo tiempo, junto a esta ausencia hayamos, sorprendentemente, un poco más: esa periferia que se nos quedó en la punta de los dedos, los márgenes de nuestra propia vida.

Las personas que narramos la realidad sabemos que la cámara puede mostrar nuestros ángulos ciegos, ubica nuestra ceguera, acorta distancias con todo aquello que no entendemos, que no sabemos, de nosotr@s mism@s. Eso es lo fascinante de los documentales.

(pincha la imagen y podrás ver el trailer de la película) 

Aunque sabía que todas estas afirmaciones son universales, aunque conocía el proceso y sabía lo que me esperaba, volvió a suceder: Vi la película de Cecilia Barriga y me sentí disparatadamente menos sola.

Mi problema es que no imaginaba que me sentía “así” de sola, así de cuánto y de cómo y de qué, ni que mi piel albergara la sombra larga de esa solitud infantil, humana, absoluta y tierna que acompaña a los seres rebeldes.

Por muy acompañad@ que se sienta, quien se sitúa en algún lugar contestatario sabe que su espacio siempre es menor y más frágil que eso tan inmenso llamado “sistema”, “orden establecido”, “poder”… Por mucho que escuche la voz de sus acompañantes en las manifestaciones, participe en eventos colectivos, su nombre aparezca en una larga lista de firmas en defensa de un derecho… al final quien se mete en la cama con sus debates sobre este mundo es un@ mism@ y no sabe hasta qué punto el camino que esta mañana abrió en compañía se cerrará a sus espaldas.

Podría argumentar durante horas este anterior planteamiento con datos y referentes culturales, demostrar que se puede incluso añorar espacios en los que no se estuvo porque el relato consiguió transportarte a aquel suceso (Daniel Cohn-Bendit, conocido como “Dani el Rojo” logró cautivar mi corazón veinteañero con su relato sobre el 68 francés en “La revolución y nosotros que la quisimos tanto” y aún me conmuevo).... pero prefiero hablar de esa emoción que asomó lentamente del envés de mi piel a medida que avanzaba este documental porque soy narradora, y como tal sé que es eso lo que sueña toda persona que desea contar la realidad: atrapar al "otro", llevarle a nuestro mundo, agarrarle por las vísceras y pasear su cabeza por universos que pertenecen un poco a “lo de ese afuera” y otro poco a “lo de mi adentro”.

Agarrándome de los ojos, con inapelable dulzura, con aparente inocencia, Cecilia Barriga me invitó a ver algo que ya había vivido, y yo pensé, muy en el fondo, que “Ya me la vi, ya estuve allí”. Es decir, bajé la guardia y sucedió lo inesperado: A medida que Tres instantes, un grito avanzaba, la media luna que mi boca dibujaba en el rostro al reconocer aquellos días en la puerta del Sol, se fue transformando en una raja abierta por una fina cuchilla, una ligera incisión en Nueva York que terminó rebanándome el pecho al asomarme a Chile. Allí, con esas adolescentes, estaba la Cecilia que aún asoma al fondo de sus ojos, la que ve el mundo tras la cámara y va sumando años y vida y cine y compromisos…

Allí estaba lo constante con ellas, también, el origen de todo esto, la razón por la que una sigue implicándose en los cambios de la historia y se empeña en seguir narrando el mundo, la muestra fehaciente de que no sólo es la memoria la que es obstinada, sino esa constante que late en nuestras venas y que se llama vida y que nos lanza hacia delante. Así es este documental: pura sangre.

Cuando terminó la película, mi corazón latía, rajado, encima de la mesa… y, extrañamente, sonreí con profundo alivio.

"Tres instantes, un grito" se estrena en los cines de Santiago dentro de una semana. Si estuviera allí, contemplaría el rostro del público y me bañaría en sus ojos. Pero estoy aquí y ya tengo añoranza de aquello que no viviré.

La revolución contable que necesita el cine.

martha | 03 Octubre, 2013 18:14 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Llevo días amarrada al puerto de Sant Carles de la Rápita, a unas diez millas de ese antiguo pozo petrolífero que está haciendo temblar las tierras de la desembocadura del Ebro. Los periódicos seísmos hacen evidente que los huecos submarinos que antes contuvieron petróleo nunca serán una despensa hermética de gas (tal y como defiende la empresa que lleva a cabo las obras, perteneciente al grupo ACS, propiedad de Florentino Pérez), entre otras razones porque un gas no se comporta como un líquido y porque la acumulación del oro negro durante siglos no equivale a la inyección de millones de metros cúbicos de gas en pocos días.

Es difícil que la inconmensurable vida se convierta en un bien de mercado. Sin embargo, esto no significa que no pueda formar parte de la contabilidad nacional, de hecho, las grandes corporaciones ya le otorgan un sitio en sus actividades económicas. Han demostrado que si se quiere hacer circular dinero no hay nada más “rentable” que un “desastre natural” o una guerra, pues se pondrán en marcha las empresas aseguradoras con sus indemnizaciones, la construcción de nuevos barcos y viviendas, las grandes sumas para compensar a la industria turística...  Es evidente que existe una gran contradicción entre los beneficios que se obtienen con ciertos negocios y el valor de lo que se destruye, pero lo que demuestran las perversiones del capitalismo que una actividad contable es un espacio muy grande en el que se puede dar cabida a todo lo que se quiera reconocer como rentable.

 

Desde el mar, rodeada de agua, la tierra tiembla

 Mientras cruzo los dedos para que la ambición de ciertos empresarios y gobernantes no se dispare y haga que la tierra se quiebre bajo la quilla, leo los argumentos que realizan el ICAA y la Spain Film Comission  en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián para defender que la industria cinematográfica genera beneficios. Hablan de los millones que generará el paso del rodaje de “The Book of Exodus”, por Andalucía. “Dejará unos 43 millones de euros en España”… y no puedo evitar pensar en las grandes cifras de las grandes corporaciones haciendo economía a lo grande como si fuera la única manera.

Asomo mi cámara a la borda de este velero y digo “existo”, del mismo modo que el trabajo de las mujeres existe aunque no figure en la contabilidad nacional. A finales del siglo pasado la Asamblea General y el Consejo Económico y Social de la ONU  y la Conferencia de Naciones Unidas sobre la Mujer realizada en Pekín (en 1995) reconoció que era necesario reformar los sistemas actuales de contabilidad nacional para hacerla no tanto más justa como más real, con menos fisuras, con menos contradicciones. De este modo, estas instituciones propusieron crear “cuentas satélites” al lado de las convencionales, que pudieran reflejar las aportaciones e interdependencias entre el trabajo remunerado y el no remunerado, al que socialmente están adscritas la mayoría de las mujeres. Con esta afirmación abrieron una puerta a las actividades que siguen sin tener su “casilla” en las contabilidades nacionales, haciendo evidente que su “reincorporación” en el flujo macroeconómico es posible.

En plena crisis es importante recordar que hay propuestas institucionales que precisamente por venir de sus manos no son precisamente soluciones marginales. Creo que una de las contradicciones subyacentes del actual sistema económico internacional estriba en la diferencia entre el valor de uso y el valor de cambio de un bien.  Para entendernos en términos sencillos, el valor de uso de un bien es lo que puedo hacer con ese bien, mientras que el valor de cambio es el que tiene en relación con otras mercancías, entre ellas el dinero. Las contradicciones de ambos términos ya eran evidentes hace muchos siglos. Aristóteles hizo notar que el intercambio los bienes esconde una trampa pues hay objetos “que no pueden ser conmensurables en realidad", parecen conmensurables. Siglos después, Marx fue más allá y defendió que al intercambiarlos por dinero, hay bienes y relaciones inconmensurables en su valor-de-uso que pasan a ser tratados como si fueran conmensurables en el intercambio. A pesar de la evidente distorsión el desarrollo del capitalismo nos ha llevado a creer que ese intercambio de objetos/relaciones por dinero es el único camino posible y, sobre todo, hemos olvidado la distorsión. 

 

Primer cartel del largometraje "Jumping with Jess"

Si la crisis económica es consecuencia de este tipo de contradicciones subyacentes que tan arraigadas tenemos incluso en nuestra autopercepción (a qué nos dedicamos, qué es rentable, cómo buscar una salida laboral, cómo “ganarnos” la vida…), ha llegado la hora de deshacer la distorsión. Y para empezar, para evitar que las corporaciones que buscan mantener su margen de beneficios por otras vías releguen cualquier iniciativa “alternativa” al lugar del pirateo, lo que propongo es que nos reapropiemos de esas propuestas que ya han puesto encima de su mesa de las instituciones y llevarlas a nuestro terreno de juego. Seré más concreta: tomar la propuesta macroeconómica que logró esbozar hace más de veinte años la Asamblea General y el Consejo Económico y Social de la ONU y aplicarlas a nuestras cuentas privadas, nuestros proyectos, nuestros monólogos económicos, nuestro plan de empresa o el plan de producción de esa película que tenemos entre manos y que nunca llegará a “dejar” en España los 43 millones de euros que la producción de Ridley Scott, dejará en la contabilidad nacional española.

Incorporemos al plan de producción oficial, ese que acostumbramos a pasear por productoras, distribuidoras, televisiones, bancos…, un “plan de producción satélite” que permita la estimación monetaria de los trabajos que no se han remunerado, ya sea porque en un momento de “austeridad” en el dinero fluye sólo hacia sectores en los que no están presentes l@s profesionales del cine (no hace falta más que ver los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene) o porque su labor ha sido remunerada con intercambios no monetarios. Hasta ahora, cada vez que las grandes industrias defienden que la cultura es una actividad rentable (editoriales, productoras de cine…) y ofrecen alternativas a su rentabilidad, siembran de sal sus márgenes declarando piratas a aquellas personas o pequeñas empresas que no puedan generar un margen de beneficios tan sustancioso, condenándolas a la desaparición o forzándolas a inflar sus presupuestos para que sus productos culturales sean “competitivos” del mismo modo. Lo que planteo es algo mucho más convencional: crear un plan contable menos contradictorio que permita a todo el sector salir de la crisis, y no sólo a los grandes.

L@s realizador@s de cortometrajes ya saben qué significa hacer una película sin apenas mover un euro, gracias a las cadenas de favores, los pagos pospuestos, las promesas, las simpatías, los pequeños mecenazgos, etc. Es bastante fácil que en esos casos l@s autor@s no busquen tanto la rentabilidad económica de su obra como alcanzar una convincente tarjeta de presentación que les permita hacerse un sitio propio dentro de la industria. Digamos que desde hace años, en este país, un cortometraje es un objeto con “valor de uso” para l@s cineastas (un ejercicio creativo para su use y disfrute) que ha adquirido con el tiempo una función especulativa al convertirse el cortometraje en una especie de “inversión” profesional. Ahora son las medias y grandes productoras las que se ven forzados a plantearse los valores “de uso”, los “de cambio” y las alternativas. Pues bien, es un buen momento para que las productoras independientes den su propio paso y no releguen todas nuestras producciones a la casilla de “cine B”.

 

Fotograma de la citada película, en homenaje a Jess Franco

Uno de los reyes del cine B en España es Jess Franco, protagonista del largometraje “Jumping with Jess”, reciente creación del cineasta y amigo José Luis Matoso. A lo largo de sus cincuenta años de ejercicio profesional, Franco realizó unas doscientas películas, la mayoría de “bajo presupuesto”. Para poder producir hasta 5 films al año utilizaba un método tan convencional en el mundo del cine que tiene nombre propio, se llama “back to back” y supone la filmación de dos o mas películas como una producción, reduciendo costos y tiempo. El modelo de producción de José Luis Matoso no es el mismo. Tras elaborar durante casi dos años elaborando su película, ahora le ha llegado el momento de convertirla en un bien dentro del mercado cinematográfico, es decir con cartel publicitario, doblaje, banda sonora… En su página en Facebook "Jumping with Jess" van apareciendo los nombres de los profesionales que están llevando a cabo estas labores: Francisco del Río (música original), Juan Calvo (jefe de producción), Álvaro Sánchez (mezclas de sonido), Chafino (anímación créditos), Juan Aguilar (diseño del cartel), Esteban Wiaggio (etalonaje), Paloma González (ayudante de producción)... Unos ejecutan este trabajo a través de fórmulas de intercambio, en otros casos se trata de micromecenazgos, de posponer pagos… El plan de producción que en estos días pasea por el mercado audiovisual sería más fácil si se complementara con un plan “satélite” que permitiera que el “valor de cambio” de su película fuera más real y alcanzara una distancia adecuada con su “valor de uso”. Gran parte de los profesionales implicados en esta fase del proyecto generan una actividad económica basada en el valor de uso de sus bienes y tiempo de trabajo, aunque el intercambio no sea el dinero. Una industria en el que las películas sólo existen económicamente si mueven dinero podría fagocitar a producciones como ésta, pues invisibiliza toda la actividad económica que ha generado.

Sonrío. Subida en este velero digo en alto que la trayectoria de las mujeres puede  dar pistas a los cineastas que no quieren ser piratas.

 

Narrar en la desembocadura (Recopilación de Cuando los ríos cuentan)

martha | 10 Junio, 2013 20:34 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

La naturaleza no guarda secretos, al contrario, los muestra constantemente. Si nos reapropiamos de nuestro tiempo, si abrimos las puertas de nuestro corazón y nuestras mentes y convivimos con ella, podremos escuchar sus relatos. Convive con un río, con un bosque, una montaña...  y conocerás más de tí mism@,

Caminé al lado del Ebro durante 43 días, le acompañé del nacimiento a su desembocadura, es decir, le ví crecer, agotarse, renacer, revolverse... y comprendí que un río es un organismo vivo y que sus historias líquidas hablan de nuestra esencia. Somos seres vivos antes que humanos cargados de derechos y siempre, siempre, somos agua.

Quien quiera narrar el mundo de otra manera debería afinar sus sentidos, resintonizar su conciencia y escuchar. Es la única manera de comprobar que la naturaleza sabe y que sus relatos contagian. Por eso comparto una y otra vez aquella experiencia, porque cada vez que lo hago aprendo, recuerdo y descubro. En esta ocasión he atendido a los consejos que llevaba el Ebro entre sus bucles y que me susurró de camino hacia el Mediterráneo. Desde aquel primer viaje me han acompañado muchas personas, físicamente (Rafa, Yolanda, Toni, Ángeles, Juan Carlos...) y virtualmente. Una de estas compañías en la distancia ha sido Inma, que llevó esta historia a sus sedas, demostrando que los ríos pueden llevarse en la piel. En este post rescato los 43 consejos del Ebro y su río onírico. 

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 Sueño con pasar la voz, contagiar un estado de ánimo, recuperar la memoria...


Consejo nº 1. “Inicia el día realizando algo que nunca hiciste y no habrá jornada que no partas de viaje” (Del Pico Tres Mares a Nestares: El origen no es un lugar)

Consejo n. 2. “Cuándo comienzas a narrar lo desconocido no haces otra cosa que hablar de ti mismo. Escúchate” (De Nestares a Arroyo: Para qué sirven los ojos)

Consejo n. 3. “Los animales nos observan y llegan a sus propias conclusiones. Revisa tus relatos desde la base” (De Arroyo a Villanueva de la Nía: El nuevo orden del mundo)

Consejo n. 4 “Escucha los secretos ajenos: La libertad termina donde empieza el miedo - dijo Ángeles” (De Villanueva de la Nía a San Martín de Elines: Los nombres también mueren)

Consejo n. 5 “Pregúntale al río cómo llegó hasta aquí y verás cuántos caminos” (De San M. de Elines a Cortiguera: Camino del Porvenir)

Consejo n. 6 “Los senderos hechos por los pies nunca son rectos. Tenlo en cuenta a la hora de narrar la vida” (Cortiguera: El pueblo que ríe)

Consejo n. 7 “Recuerda que un defecto no es más que una virtud en demasía, harás personajes muy humanos”  (De Cortiguera a Incinillas: Lugares que desaparecen de los mapas)

Consejo n. 8. “Las dos orillas del río son diferentes, sin embargo, juntas llevan el agua al mar (Por si quieres reescribir las historias de amor)” (De Incinillas a Trespaderne: Es que la radioactividad no se ve…)

Consejo n. 9. “Cuando pongas un The End en tu historia piensa que no es más que un punto y coma, al fin y al cabo en la vida todo final tiene un después”  (De Trespaderne a Montejo de San MiguelLa memoria del maestro)

Consejo n. 10 “En la naturaleza las formas hablan del proceso; tu cuerpo explica tu forma de entender la vida (la locuacidad de un desnudo)” (De Montejo a Puentelarrá: Las cejas del molinero)

Consejo n. 11  “Cuando te preguntes quién eres, recurre a la resonancia, comprenderás hasta qué punto los humanos son capaces de olvidar que son seres vivos” (De Puentelarrá a Salinillas de Buradón: El paraíso tiene feos corredores)

Consejo n. 12 “Camina, sonríe, abraza tu destino… Y descubrirás a la buena gente”  (De Salinillas de Buradón a Haro: Occidente es una línea recta)

Consejo n. 13 “Ten hambre, sostenla, sáciala en compañía. Al terminar, cuenta tu mejor historia… Verás qué sucede”  (De Haro a Briones:  Mi amigo Buda)

Consejo n. 14  “Cuando sientas que has alcanzado la cima, haz una labor humilde. Entenderás a los torrentes, reirás como ellos” (De Briones a Torremontalbo:  El último de los nobles)

Consejo n. 15  Vagabund@s suci@s, de pies doloridos, alegres y desastrad@s. Observa: Ellas, casi siempre, van solas (De Torremontalbo a Fuenmayor: Instinto Neardenthal)

 

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Consejo n. 16 “Toda persona que inicie un proceso creativo necesita perder el miedo a la desorientación, porque es necesaria, porque es germinadora”  (De Fuenmayor a Logroño: Caminar como se escribe)

Consejo n. 17  “Observa lo constante. Conversa con la niña que siempre va contigo. Cántate bajito” (De Logroño a Agoncillo: La sombra de las despedidas)

Consejo n. 18  “Pregúntale a tus manos, pregúntale a tus pies… cuál es tu nombre” (De Agoncillo a Lodosa: Semillas viajeras)

Consejo n. 19  “Cuando te falten las fuerzas y tu orgullo se quede sí respuestas, confía. Sentirás una gratitud estremecedora” (De Lodosa a Sartaguda: Atravesar el espejo)

Consejo n. 20 “Camina y deja que las palabras salgan, te sorprenderán las cosas que guarda la punta de tu lengua”  (De Sartaguda a Azagra: Siete vidas en Venecia)

Consejo n. 21 “Quien no se renueva muere. Tus células saben cómo cambiar los cuentos” (De Azagra a Rincón de Soto: Crónicas taurinas)

Consejo n. 22 “Observa el comportamiento del agua y encontrarás otro tipo de soluciones” (Rincón de Soto a Castejón: Fiebre junto al ferrocarril)

Consejo n. 23 “Cuando no sepas cómo resolver, haz algo pequeño lo mejor que puedas… Será como tirar de un hilo” (De Castejón a Tudela: El escritor que no sabía leer)

Consejo n. 24  “Párate, respira: El miedo es un mal lujo” (De Tudela a Novilla:  A sueños de grandeza…) 

Consejo n. 25  “A sueños de grandeza, desertares humildes… Susurran las olas” (De Novillas a Luceni:   …despertares humildes)

Consejo n. 26 “Cada vez hay más palabras y menos árboles. Reduce lo que dices, multiplica tus actos” (De Luceni a Alagón: La ínsula Barataria)

Consejo n. 27  “Recuerda cómo hacen amig@s l@s niñ@s: Les dejan un sitio en su juego… y ya está” (De Alagón a Sobrabiel: Naufragio en una partitura)

Consejo n. 28 “En los márgenes de los ríos se multiplica la vida. Sé marginal. Olvida los tronos. Germina" (De Sobrabiel a Zaragoza: Fenómenos "paranaturales")

Consejo n. 28 ¿Cuántas gotas lleva un río? Búrlate de las cifras" (De Zaragoza a Burgo de Ebro: En busca de un abrazo)

Consejo n. 30 “Mide el tiempo en pasos, en besos, en actos, en verbos... Y harás reversible la vida" (De Burgo de Ebro a Pina de Ebro: El ave por los cielos)

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Consejo n. 31 “Vivir significa llevar la contraria a la entropía. Tiende al desorden; lo natural es la rebeldía" (De Pina de Ebro a Cinco Olivas: Instante africano)

Consejo n. 32 “Imagina que un río es una risa que inicia su curso en la comisura de tu boca y sentirás hasta qué punto la naturaleza sonríe"  (De Cinco Olivas a Escatrón: Enemigos minúsculos)

Consejo n. 33 "Llevamos en la cabeza un planeta de detalles y deseos. Las fronteras no están donde nos han dicho" (El meandro de Sástago Forrest Gump entre olivares)

Consejo n. 34 "Contempla el río. ¿Qué es el movimiento? (Fluye, gira, serpentea...) Y ahora !Baila!" (De Sástago a Chiprana En el planeta de los simios)

Consejo n. 35 "Ante los grandes problemas, lo más práctico es pegarse a ellos dar numerosas, constantes y pequeñas soluciones" (De Chiprana al embalse de Mequinenza Pateando la isla del tesoro)

Consejo n. 36 "En medio del conflicto está la solución. No temas" (El embalse de Mequinenza El universo en una herradura)

Consejo n. 37 "Los relojes hicieron del tiempo un destino y llenaron el aire de autopistas invisibles. Olvídate de las horas, de los días, de los años" (Caspe y el embalse Diálogos mudos)

Consejo n. 38 "Despréndete, como la fruta que cae del árbol, y le darás un giro a las despedidas" (El embalse de Ribaroja Hacerse río)

Consejo n. 39 "Cuestiona tus procesos creativos. En la naturaleza el tiempo y los métodos son conceptos germinadores" (El pantano de Flix Herr Siluro)

Consejo n. 40 "El planeta se deshace. Los ríos mueren antes de llegar al mar. Vive de otra manera. Sé azul"  (De Flix a Benissanet El monstruo)

Consejo n. 41 "La vida es vida hasta el último aliento. Rebaña los instantes"  (De Benissanet a Cherta El quinto elemento)

Consejo n. 42 "Por si el universo fuera una larga víspera y vivir un constante duermevela... practica la alegre vigilia"  (De Cherta a Amposta Un río flaco y sinuoso y su recto sosías)

Consejo n. 43 "Lo más hermoso de los finales no son las conclusiones, sino la gratitud. Sonríe"   (De Amposta al Mediterráneo El final se parece al de la foto)

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      Visto desde este lugar el Ebro desaparece al otro extremo de una enorme vagina hecha de tierra, y yo, sentada desde el útero, le contemplo. 

Antes de dar por finalizado este relato, quiero recordar que durante miles de años, el viento, la lluvia, el río… sostuvieron nuestras primeras conversaciones, fueron los coprotagonistas de nuestras aventuras, los concebíamos como seres con historias que contar. Fueron testigos de nuestra evolución, el espejo ante el que tomamos conciencia de nuestra identidad, los personajes a los que nos dirigíamos y con los que dialogábamos. Escuchábamos al abuelo fuego, la madre tierra, el hermano viento, la hermana agua... porque reparábamos en sus manifestaciones, más allá de las palabras, teníamos otro tempo, observábamos otros detalles. El resultado de aquellas conversaciones era una convivencia respetuosa con el planeta. Hoy podemos establecer decenas de puentes nuevos con todos los seres de la naturaleza, incluso entendemos que necesitamos respetar el “medioambiente”, no olvidamos que una rosa es una rosa pero también sabemos queque sus pequeñas partículas y las nuestras tienen mucho en común. Sin embargo, no sé si hemos recuperado aquel oído, y, sobre todo, no creo que hayamos encontrado nuestra voz.

No es posible un cambio narrativo profundo, real y necesario, si no nos planteamos el acto narrativo desde otro lugar. Se trata de una suma de acciones que modifiquen el acto narrativo, como engendrar nuestras preguntas, tramas y argumentos en contacto con la naturaleza y, al convertirlas en relatos, acompañarlas con una acción limpia y respetuosa, consciente. Cuidar no sólo qué pensamos o decimos sino cómo lo hacemos, haciendo presente el corazón, la razón, la intuición, el reconocimiento... de modo que no sólo narremos con la cabeza sino con todo nuestro cuerpo. 

Relatos líquidos, seres azules

martha | 29 Mayo, 2013 18:08 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Pregúntale al mar quién/qué es la tierra, antes de que en esta parte del planeta estalle el verano de sol y playa y quiera borrar todos los interrogantes.
Mañana es junio. En los parques acuáticos las señoras de la limpieza llevan sus cubos de aquí para allá, como niñas castigadas sin jugar. Hace semanas que mujeres de piernas hinchadas suben a los autobúses municipales al amanecer para poner cientos de habitaciones a punto. Sé que llega el tiempo de las horas lentas en las que las preguntas se pegan al paladar y no se van porque el año pasado habité en el envés del agua; encaramada a un barco de madera (Brancaleón), contemplé durante cuatro meses cómo se oxida la tierra. Por eso estoy aquí, ahora, con los pies en el agua, inmersa en un nuevo viaje.
 
 
Este viaje parte de un lugar incierto del Pico Tres Mares (Cantabria), donde nacen cientos de hilos azules que se enhebran hasta convertirse en Ebro. Allí comienza también el diario que escribí hace 13 años, cuando me asomé por primera vez al río para preguntarle quién era. He decidido regresar a ese lugar, el real y escrito, para recordar lo que los ríos cuentan.
Hay cosas que cambian (la mujer que fuí acompañó al río hasta el mar, a solas, a pie, y ahora lo hago en una vieja autocaravana, en compañía), sin embargo puedo demostrar que existe lo constante. Cuando leas esta crónica llevaré 18 días pegada al Ebro. Me asomo cada mañana a él y al relato y voy de lo que ví a lo que veo y de lo que leo a lo que escribo... Así voy compartiendo sus consejos en PuroCine (pg en Facebook), uno por día, como quien llueve: para dejar constancia y empapar a quien se deje y bailar desnud@s bajo esta lluvia.
Puedes leer aquel relato de corrido, al fin y al cabo ya está escrito. Aquel viaje tiene un nombre: "Una alcoba en la que duerma el río" . Sin embargo te propongo que lo hagas día a día, que vayas de lo que fue, que te asomes a nuestro Facebook y luego leas el relato de la jornada. Sabrás qué cuentan los ríos, descubrirás uno a uno sus consejos.
Comprobarás, por ejemplo, que regresar no es volver atrás, pues es cierto que nadie puede beber dos veces el mismo vino, como tampoco es posible volver al principio (aunque es verdad que los nombres de los pueblos están en el mismo sitio y que el norte sigue siendo el norte y el Mediterráneo, el mar), que regresar es volver a lo constante. De eso es de lo que hablan los ríos: de que no hay atrás, ni principio, ni final, que es posible volver a amar a un antiguo amor por aquello en lo que se ha convertido, por lo que ha perdido por el camino, porque sus ojos son capaces de recordarte quién eres, una y otra vez, porque es posible sentir que todo cambia y al mismo tiempo todo permanece. 
Te propongo este verano volver turulatos los relojes, despertar dentro del sueño y formar parte de la segunda parte de un viaje que da un vuelco dentro de 25 días. Entonces, en el mes que vendrá, la mujer que fui, la del relato, desembocará junto el Ebro en el mar después de 43 jornadas caminando... y allí la estaré esperando, al otro lado, a bordo de un barco solar. 
A partir de ese día comenzaré un nuevo relato, cuyas crónicas podréis leer en Internet. Se titulará: "Donde el sol nos lleve" y comenzará en este blog. 
Personalmente, cumpliré aquello que apenas vislumbré en el delta del Ebro hace 13 años, que los ríos son circulares, que somos seres azules que transcurren por caminos líquidos.
 

Primer consejo (narrativo) del Ebro: Comienza el día haciendo algo que nunca hiciste

martha | 14 Mayo, 2013 00:26 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Narrar consiste partir hacia lo desconocido, lo invisible. Cualquier persona que quiera dar vida a un personaje ha de acostumbrarse a esta sensación de aventura cotidiana, porque en algún momento tendrá que hacer que l@s habitantes de sus relatos abandonen sus espacios de seguridad para confrontarse con lo inesperado, aprender, gozar, morir...

Hace 13 años no lo sabía. Salí de casa con 50 euros en el bolsillo y un río por delante. Se trataba del Ebro, un río que del nacimiento a la desembocadura “mide” más de 1000 kilómetros, pero yo estaba dispuesta a recorrerlos a pie, en solitario. Sólo cuando me puse en camino me di cuenta de que no sabía a dónde ir porque … ¿Dónde nace un río? Había dejado atrás la ciudad donde vivía (Madrid) para ir a otro lugar, sí, pero ¿Exactamente, a dónde?. “Me siento como la punta de un bolígrafo sobre un folio en blanco”, empecé a contarme, mientras buscaba el lugar donde nacen los ríos. Aquella noche, tomando un trago “donde la Merche” escribí en el diario: “El origen no es un lugar”.

Si quieres saber cómo resolví el conflicto, te invito a leer esta primera etapa del viaje, que comenzó en el Pico Tres Mares y terminó en Nestares. Y aquí tienes el itinerario, por si algún día te diera por partir en busca de las fuentes del Ebro:

 

 

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