Taller de narraciones audiovisuales

Escuchar cómo respira el planeta, con sus flujos y reflujos… y contarlo (las enseñanzas del Ebro)

martha | 10 Mayo, 2013 12:07 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Sucedió hace más de diez años, en pleno debate sobre el trasvase del Ebro. Entonces era urbanita de lunes a viernes y mantenía el contacto con la naturaleza de manera puntual. No era consciente de que el 70% de mi cuerpo es agua, que sus remolinos me constituyen, que lo único recto es mi forma de andar (en ocasiones) y algunas preguntas, todo lo demás son círculos, semicírculos y espirales. Entonces, si lograba alargar el aroma de las montañas en mi piel era gracias a la moto, que me hacía mirar el cielo cada día y a disfrutar de los cambios de temperatura en cada estación. Querían trasvasar el Ebro y yo no sabía ni siquiera que era un río. Lo único que era capaz de entender era que aquel posible zarpazo al ecosistema del planeta tendría un impacto irreversible en el paisaje y en sus habitantes.

Un día, de regreso de unas cortas vacaciones en Pirineos, aquel río se coló en el asiento trasero del coche y anidó en mi corazón. Conducía Rafa y yo veía caer la tarde por la ventanilla del copiloto. El paisaje era árido a pesar de que arrancaba la primavera, la luz jugaba con el horizonte. Llevábamos varios kilómetros en silencio, arrobados por el atardecer. El ocaso dibujaba un hilillo dorado en el borde del paisaje, una chispa extraña que iba cambiando de tamaño a medida que avanzábamos. La radio emitía una tertulia que ninguno de los dos escuchaba. Sólo cuando tuve ese fulgor a mi lado comprendí que era el sol señalando con su dedo el río. En ese mismo momento, Rafa pronunció “Es el Ebro” y un tertuliano empezó a insistir que era una tubería que desperdiciaba su agua en el Mediterráneo… Así fue cómo se presentó el río que me enseñó a ser más humana.

Ültima jornada de mi viaje junto al Ebro: el encuentro con el mar

Semanas después de este encuentro, me planté a su lado, con una mochila enorme, cincuenta euros en el bolsillo y mil kilómetros por delante. Lo único que sabía entonces era que quería estar a su lado, comprender qué era un río, experimentar el Ebro de manera humilde. El viaje fue, desde ese momento, la construcción de una respuesta. Mientras le preguntaba al Ebro qué es el agua fui descubriendo quién era yo. Caminé a su lado durante 43 jornadas. Día tras día aprendí a pensar con todo el cuerpo, moviendo los pies, en silencio, intentando comprender un lenguaje desconocido y para el que teóricamente no estaba preparada.

Han pasado más de diez años de aquel viaje iniciático. No imaginaba entonces que años después llegaría a esta isla, Mallorca, a escribir nuestra historia de amor. Recluida en una casa que me permitía mirar el mar y abrazar todos los días a una pareja amiga (Pero, Mamen, y su hijita Estrella, que en aquellos días llegaba a su nuevo hogar), empecé a elaborar un relato que titulé “Una alcoba en la que duerma el río”, sabiendo que es en ese espacio levantado en el aire donde nos encontraremos siempre, el Ebro y yo. Crucé el mar para escribir sobre el río y en medio de ese diálogo me fui transformando. Comprendí, por ejemplo, que podría amar con la silenciosa fuerza de la lluvia, que es capaz de comerse una montaña.

Ahora sé un poco más. Caminé por la costa de Mallorca pegada al mar, también durante 42 días (aquel despertar lo llamé Imago). Sobre un barco de madera llamado Brancaleón he visto la muerte de las olas, una por segundo. Hoy sé que mientras el agua fluye nos ofrece una solución para que este mundo en el que caminamos caiga y se renueve: cada vez que lamen la tierra o chocan con ella, hay entrega, porque el mar, el río, la lluvia se desprenden de una parte de su sustancia líquida en cada encuentro al tiempo que se llevan por delante una porción de tierra.  

 

El Ebro, representado por Eva Lootz

El agua nos constituye. Ayer volví a hablar con Giacomo sobre su experiencia con Man On The River (su viaje a remo de Londres a Estambul, por los ríos de Europa) y sobre sus futuros proyectos. Concluimos que el agua es una escuela de respeto y atención.

Hoy mis oídos escuchan el flujo de mi propia sangre, líquido corriendo por mis sienes, lo que me recuerda que soy río. A estas cañerías, a mi parte líquida, les sigo preguntando quién soy y dejo que me responda aquel agua primera junto a la que caminé en soledad durante 43 jornadas. El Ebro me enseñó a ser, a amar, me regaló mi propia identidad.

La próxima semana volveré a él, en compañía de Toni. El Ebro fue la primera conversación que mantuvimos en nuestra vida. Queremos retratarlo y devolver al río todo lo que nos dio. Compartiré nuestros diálogos en este blog. Mientras tanto, aquí tenéis el relato de aquel primer encuentro: Una alcoba en la que duerma el río”. Con esta narración quise enhebrar mi experiencia a la de tod@s aquell@s que viven junto al agua y saben que los ríos son circulares. Desde aquí y ahora recordaremos que en este planeta existen personas que viven, sienten, perciben, escriben, avanzan… por esos caminos azules que dibuja el agua desde que cae del cielo hasta que regresa al mar. Mientras tanto, si tienes Google Earth, pincha aquí y podrás leer y seguir aquel viaje a pie junto al Ebro, jornada por jornada.

Ah! A medida que vayamos retratando el Ebro iremos compartiendo, además, algunas fotografías. Del río de hoy, del río de siempre.

Con la música a otra parte: Insumisión, desobediencia, objeción…

martha | 09 Mayo, 2013 00:43 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Nuestros relatos hablan de nuestra forma de comprender el mundo y eso determina nuestra forma de actuar. Es una suma cada vez más integrada en nuestra lógica. Sabemos que imaginamos el mundo y obramos irremediablemente en consecuencia. También sabemos que entre medias están los cuentos que nos contamos y que contamos a los demás. A pesar de que la teoría nos la sabemos, nos sigue sorprendiendo comprobar que con sólo llamar "monstruo" a una sombra es fácil que terminemos sintiendo alarma, estremecimiento o, como poco, un intranquilo temblor…

Todavía nos hace falta constatar lo aprendido, a pesar de que sabemos que esos cuentos que nos narraron antes de dormir han determinado nuestro orden del mundo. Tenemos el imaginario lleno de relatos que comimos un día y regurgitamos sin darnos cuenta. Viene bien recordar que al decir en alto y nombrar el mundo desencadenamos acciones.

Si quien narra tiene el poder de dictar leyes y organizar el ejército, lo que dice es impactante... porque reordena no sólo su vida privada sino la vida pública, la de millones de personas. Por eso la ciudadanía debería considerar las narraciones de los próceres como un aviso de aquello que está por venir. Ell@s, nuestr@s gobernantes, lo saben; de ahí que controlen las declaraciones oficiales, manejen los rituales de las ruedas de prensa, y se atrevan a hacer reivindicaciones “gramaticales”, como la crítica que hace un par de días hizo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien dijo que al Gobierno le falta un "relato" para "hacerse entender" con los ciudadanos ante la crisis y las medidas que está tomando. Hace tiempo que no les importa qué decir sino elaborar una narración convincente, llamativa, entretenida… Por eso cuando alguno se sale del contexto programado las palabras adquieren un enorme valor, por pueriles que parezcan. Son un síntoma.

 

Ayer, como todos los invitados del programa “El día menos pensado” (RNE), el vicesecretario general de estudios y programas del PP, Esteban González Pons, tuvo que elegir una canción que diera punto final a la entrevista. Parecía un acto vanal. Sin embargo, de los millones de los temas posibles, el representante del PP escogió (tal y como se puede escuchar en el minuto 24:14) “Lili Marleen”, una canción que los soldados alemanes utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial para enardecerse y calmarse, algo que también hicieron los del ejército aliado. El relato de Lili Marleen servía para aliviar el dolor y el miedo, para narcotizarse, de ahí que se convirtiera en la canción de guerra más popular hasta hoy conocida. Dejó una huella de enorme peso en la generación que hoy tiene más de ochenta años. 

Por si había alguna duda acerca de su elección, González Pons añadió este argumento: “He elegido esta canción de Marlene Dietrich porque es la canción que simboliza la guerra, la victoria después de una guerra larga, la victoria de la democracia de occidente en la Segunda Guerra Mundial, creo que la batalla contra la crisis, la guerra contra la crisis va a ser larga, es dura, es difícil, pero creo que la vamos a ganar”. 

Es evidente que este portavoz del gobierno ha elegido el género bélico para abordar lo que se ha bautizado como “crisis”. Esta opción está cargada de sentido: en todas las guerras hay un enemigo, hay unas víctimas y, por supuesto, hay unos soldados que morirán como si fueran “bajas” necesarias, el “lógico” pago para alcanzar la victoria. ¿Quiénes considera González Pons que son “sus” soldados? El día anterior, un hombre se quitaba la vida horas antes de ser deshauciado. ¿Suicidio o asesinato? ¿Asesinato o “baja”?.

No se trata de un simple juego retórico, no es un simple gusto musical. Si para este gobierno al que pertenece l@s deshauciad@s, l@s parad@s, l@s mileuristas… son soldados cuya muerte es inevitable. ¿Sus “medidas” son bombas, armas letales? ¿Por otro lado, si aquello que llama democracia tiene el papel heroico, significa que toda parte contraria a sus medidas económicas, letales, serán consideradas antidemocráticas? ¿Será antidemocrático cualquiera que levante la voz y manifieste una posición distinta, ofrezca una alternativa o simplemente ponga en duda la eficacia de sus decisiones? No extraña que personas como Ada Colau, por ejemplo, sean tachadas de terroristas. ¿Cuál es el enemigo a vencer, la crisis o las soluciones alternativas a la crisis, las contrarias a sus propuestas? ¿Quién es el enemigo a vencer, aquell@s que no aceptan “los planes de austeridad”?

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A estas alturas merece la pena contextualizar dentro de la entrevista la selección de la canción y su argumento. Precisamente unos segundos antes, el dirigente del PP respondía a las críticas de Núñez Feijóo diciendo que el "relato" es "conocido y fácil de explicar: encontramos el país al borde de la bancarrota y con el esfuerzo y el sacrificio de todos vamos a terminar la legislatura salvando a España de la crisis". A continuación sonó Lili Marleen y afirmó que estábamos en guerra.

En aquella Guerra Mundial fueron movilizados hasta los niños. Las mujeres, en retaguardia, sacaban adelante la economía de guerra… Los bombardeos eran concretos, las armas se empuñaban contra “el otro”. En una guerra indirecta, sin tanques ni cañones, pero abiertamente declarada ¿Quién empuña el arma? ¿Qué arma? El hombre que se ahorcó ayer tenía 40 años. En lo que va de año son 22 personas las que “oficialmente” se han quitado la vida por sus dificultades económicas, es decir, porque o bien ellas mismas o sus familiares han atribuido su muerte a estas causas. De ellos, 16 eran varones. La Paltaforma Stop Deshaucios asegura que no son suicidios, son asesinatos.

¿Tiene sentido hoy hablar de pacifismo? ¿Es posible hoy la deserción? ¿Cuál es la salida de quienes no quieren participar en esta guerra declarada por los gobernantes? Insumisión, rebelión, objeción, desobediencia, cambios narrativos… Existen muchas salidas que ya se están llevando a la práctica: iniciativas personales (como el cerrajero que se niega a participar en un desahucio), gremiales (bomber@s, policías, médic@s, jueces, farmacéutic@s, profesor@s…  que se declaran objetores de conciencia), colectivas (la Asamblea Social del Poblenou se ha negado a pagar la deuda por el rescate bancario y destinan ese dinero a tres proyectos del barrio, Apropem-nos, Recooperem y La Teixidora), decisiones puntuales como la insumisión a pagar la tasa de un euro por receta médica o coordinadas como las que plantea Enric Durán en su web http://enricduran.cat/es/, con propuestas concretas como las que se exponen en el Manual de Desobediencia Económica 

Jodorowsky + Fukuoka = nuevos actos narrativos

martha | 06 Mayo, 2013 12:42 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Afortunadamente la crisis está convenciendo a las personas llamadas razonables que no es posible creer en la solidez de este mundo. Mientras lo ponen en duda y se plantean cómo sortear este momento sin abandonar sus viejos puntos de vista, ¿Por qué no dar rienda suelta a los actos locos? Este Occidente es tan rígido que cuando se plantea otros mundos o actos o seres posibles, se divide en dos. Esta Europa en el que nos movemos es tan resistente que todo lo que se sale de lo binario se constituye como universo paralelo hasta que se asienta y vuelve a dividirse en dos.

Esa tendencia a la citosis (un modo de división celular) duele hoy más de la cuenta. La crisis provocada por el neoliberalismo permite que presenciemos un desgajamiento estremecedor. Hoy, al mundo creado por nuestr@s poderos@s monolític@s y sus acompañantes se le está desprendiendo una realidad sísmica, habitada por quienes siempre se sintieron parte de la célula madre y se dan cuenta de que han amanecido en otro sitio. Su reacción tiene diferentes intensidades: hay quienes se aterrorizan, atemorizan, estremecen, tiemblan de miedo o simplemente, pegan un respingo... Ha llegado el momento, pues de sembrar actos poéticos.

Plantar un relato que cuestione la realidad obligatoria se puede convertir en una forma de test saludable. Sabiendo que nuestra tendencia es a reproducir células genéticamente idénticas (aunque diversas en la forma) y considerarlas “alternativas”, es hora de subvertir los relatos y lanzarlos al aire, como las bolas de arcilla “rellenas” de semillas de Fukuoka, y dejar que germinen.

No es nuevo, tenemos a grandes maestr@s que ya han experimentado con este tipo de actos y comprender hasta qué punto podemos aprender de su experiencia. Jodorovsky, por ejemplo, considera que estos actos son “una llamada a la realidad: hay que enfrentar a la propia muerte, a lo imprevisto, a nuestra sombra, a los gusanos que hormiguean dentro de nosotros. Esta vida que nosotros quisiéramos lógica es, en realidad, loca, chocante, maravillosa y cruel. Nuestro comportamiento, que pretendemos lógico y consciente, es, de hecho, irracional, loco, contradictorio. Si observáramos lúcidamente nuestra realidad, constataríamos que es poética, ilógica, exuberante.” Por tanto, a la exigencia estética se suma la voluntad de remover conciencias, hacer saltar de la silla. Esto es un buen punto de partida. Sin embargo, ¿Cómo lograr que en aquella tierra que removimos germinen otros actos?.

 

Todo comienza como una suma de piedras apoyadas las unas en las otras 

Repaso las pautas. Para empezar, se trata de tomar conciencia del proceso creativo que implica narrar. Es decir, comprender que se trata de una acción que nace en lo más profundo, ese lugar en el que se mezcla la memoria y lo imaginado y del que nacen nuestros monólogos. Cambiar las pautas narrativas, subvertir los valores y las formas, permitirán crear nuevas narraciones. Hasta aquí están llegando muchas de las personas que ya perciben el mundo de otro modo y transmiten su mirada a los demás, pero ¿Cómo hacer que esa semilla fructifique no sólo en nuevos relatos sino en actos concretos?. Un método posible: Nendo Dango, un método creado por Masanobu Fukuoka (1913/2008), agricultor, biólogo y filósofo japonés.

Agrícolamente hablando su propuesta consistía en mezclar semillas dentro de bolitas de barro de 1,5 cm que luego esparciría por el campo. Estas bolas se desharían con la primera lluvia intensa de modo que las semillas comenzarían su proceso natural: brotar. Pero claro, teóricamente, brotarían todas “en igualdad de condiciones”, algo bien falso incluso en la naturaleza. Por eso destaco que en la mezcla que Fukuoka elaboraba se incluían no sólo las semillas del cultivo que se desea hacer sino otras plantas elegidas por su capacidad para germinar más pronto. El simple hecho de que sean más rápidas en su crecimiento permiten crear una capa fina que protegerá el suelo en el que posteriormente brotarán las semillas que más valoramos. Estas semillas complementarias, no sólo protegerán el suelo de la luz, sino que impedirán la germinación de otras especies no deseadas o perjudiciales para el cultivo.

 Una alianza sutil capaz de sostener el mundo 

Atendiendo a la experiencia de Fukuoka, se me ocurre que nuestras narraciones subversivas también deberían incorporar narraciones efervescentes, víricas, cuyo fin sean preparar el terreno para que fructifiquen las nuevas acciones. Se trata de crear alianzas con otros relatos, quizás no tan poéticos, quizá no tan políticos… Sigo mirando el método Fukuoka, para tomar nota, para respirar sus propuestas. Por ejemplo, en vez de arar o desherbar el campo, lo recubre con restos de las plantas cultivadas en la cosecha anterior, de forma que se crea un compostaje natural, que conserva la humedad y los nutrientes e impide la proliferación de hierbas no deseadas. Y pienso en la importancia de rescatar los actos narrativos del pasado, lo que otr@s hicieron, porque son nuestros nutrientes.

Recapitulo: ser consciente del proceso creativo, ir en pos de la verdad o de la belleza o de la justicia o de aquello que deseemos… de modo que nuestras narraciones serán semillas de nuevos actos, crear alianzas con otros relatos/semillas (los pequeños y rápidos, los del pasado…), enlazarlas de forma minúscula en un acto compartido… y lanzarlos al aire, dejando que el tiempo también haga su trabajo. A partir de ese momento, desde esta gratuidad elegida, el acto narrativo resonará ante el resto, en el territorio que queremos convertir en jardín… Durante todo el proceso serán nuestros oídos y nuestros ojos los que “vean más” y podremos estar al tanto sobre las consecuencias generativas de nuestros actos. Así, las reacciones serán algo más que efectos, pues irán incorporando las pequeñas transformaciones de 1,5 cm.

 

... Crear caminos... 

De alguna manera, los actos narrativos de este tipo necesitan una mirada poética y una acción agrícola. Percibir, pensar, actuar… y desapegarse del acto de forma responsable, es decir, no identificarse con el relato convertido en acto sino constatar los resultados como lo hacen los hombres y las mujeres que trabajan la tierra. De este modo, la finalidad de la acción narrativa (que era crear otra realidad en el seno mismo de la realidad ordinaria) se convertirá con el tiempo en una acción transformadora. 

Se trata, pues, de algo viejo, antiguo, alquímico, místico, surrealista, cósmico, terrenal… Las vanguardias del siglo XX ya planteaban convertir la vida en obra de arte y hacer del arte una obra viva, se trata de dar una vuelta más de rosca, porque no se trata de una forma de estar de un tipo de personas con unas cualidades concretas, sino de una acción absolutamente humana, universal: tomar conciencia de que somos los que nos contamos, actuamos movid@s por nuestro imaginario, y desde ahí la clave está en lograr la suma adecuada para el terreno en el que queremos que la nueva vida fructifique.

Precisamente, con el fin de nutrir el suelo donde germinarán nuestros actos narrativos, es importante rescatar plantas cultivadas en cosechas anteriores. Después de escribir “Por qué cantáis la rosa, “Oh Poetas! / hacedla florecer en el poema” (Obra Poética) , Huidobro cubrió con tierra fértil el suelo de su casa y plantó un centenar de rosas (así lo recuerda Jodorovsky en La danza de la realidad). Aportó un acto preñado de todo lo que sabía y con el tiempo, otros, como Jodorovsky, lo trasformaron en un compost fertilizador. Para este autor, el acto poético no sólo debe ser bello, sino que, al estar “impregnado de una cualidad onírica” tiene la capacidad de sanar. Las palabras poéticas en acciones que dejan una huella física en quien las nombra porque contienen el latido del mundo, que es ritmo vital, germinador. Creada de manera consciente, la palabra puede convertirse en una vía para acceder al conocimiento holístico. Y si esto es posible. ¿Cómo dudar que nuestros relatos no transformen el mundo?.

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... y Transformar el paisaje. Así son ciertas alianzas.

En una entrevista, Jodorovsky recuerda que: “La sociedad ha puesto barreras para que el miedo y su expresión, la violencia, no surjan a cada instante. Por ello, cuando se realiza un acto diferente de las acciones ordinarias y codificadas, es importante hacerlo conscientemente, medir y aceptar de antemano las consecuencias. Realizar un acto (poético) es un proceso consciente que apunta a introducir voluntariamente una fisura en el orden de la muerte que perpetúa la sociedad, y no la manifestación compulsiva de una rebelión ciega”. Antes de esperar a que nuestros actos narrativos germinen, crear alianzas para que crezcan de forma no agresiva, como promovía Fukuoka, debemos tomar conciencia de que ese arte alquímico está basado en el amor.  Sólo así nuestra semilla podrá transgredir las prohibiciones, sólo será posible si nos atrevemos a mirar de frente a lo invisible… y desde ahí, con nuestra narración en la mano, establecer alianzas con otros relatos efervescentes como son los políticos. No se trata de poner el poema al servicio de la política, sino a crear alianzas de manera coordinada, respetando los ritmos de crecimiento y las funciones, mirando hacia el mismo lugar y partiendo del mismo punto: el amor, que es respeto, por el prójimo.

De este tipo de narraciones trata Urban&Green, la propuesta narrativa en la que utilizo las enseñanzas de la naturaleza para cambiar nuestras narraciones. Si quieres saber más mira el curso organizado por La Industrial y también www.produccionesorganicas.org. Las fotografías pertenecen al Barranc de Biniaraix (Sòller / Mallorca / Illes Balears), en donde la primavera siempre enseña y los seres humanos germinan.

 (Más)

El efecto mariposa de nuestras narraciones

martha | 03 Mayo, 2013 10:18 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

¿De qué hablan las personas que están cambiando? ¿En qué piensan l@s profesionales que están dando un giro a sus iniciativas? ¿De quiénes se rodean l@s creativ@s que ya empezaron a obrar de otra manera?

Hoy, los seres humanos que apuestan por una nueva forma de estar, de trabajar, de producir… no se conforman con percibir el mundo de otro modo: Comparten sus experiencias. Es decir, intercambian sus relatos sobre la realidad con el fin de transformarla… entre tod@s.

Desde hace unos días, en Mallorca, un grupo de profesionales liberales, hombres y mujeres de negocios, procedentes de varios países del mundo están llevando a cabo una experiencia que han bautizado “Conversación generativa”. El asunto consiste, fundamentalmente, en elegir puntos de interés mutuo que vertebren varias jornadas de conversaciones e intercambios, de tal manera que l@s asistentes puedan compartir el conocimiento que han adquirido a través de la propia experiencia de cambio. Y es aquí donde vuelve a aparecer la pregunta ¿Qué inquieta a aquell@s que ya están inmers@s en un proceso de transición?. “El consumo de energía, la responsabilidad social, el estímulo de nuevos mercados, el desarrollo profesional…”, explica la entidad organizadora del encuentro “Edgewolkers” en su web.

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Sólo imaginar que hay empresari@s que se muestran interesad@s en incorporar en sus diálogos conceptos como el manejo de la diversidad, el tiempo natural, la sincronía… y no sólo beneficios, costes, inversiones, etc, es removedor. ¡Como no querer saber algo más!.

Intento hacerme una idea de cuáles son los argumentos de sus relatos rebañando la agenda del encuentro que comenzó el pasado viernes, 26 de abril, y que hoy se cierra con un café abierto al público, en c/Temple, 4 (a las 19h). Al fin y al cabo una agenda destila el aroma de un método... de modo que sigo sus efluvios y lo primero que constato es que el primer paso exige estar dispuest@ a abandonar las ideas propias sobre cómo se ha de llevar el negocio, incluso dejar a un lado las riendas de las propias transformaciones.

Anoto en mi cuadernito cambiar no implica pasar de un estado a otro sino habituarse a la fluctuación.

Intento aplicar esta afirmación al terreno narrativo. Para ello asiento el concepto en mis monólogos. Me repito que el cambio es, en sí mismo, un estado, y que esto es lo que permite asumir los bucles de esta nueva era.

Dejo que resuene estos conceptos en mis conocimientos narrativos, con los que intento subvertir los cánones. Por ejemplo, si en una historia lineal (que es la estructura habitual de los relatos cinematográficos) los protagonistas viven puntos de giro que van marcando su evolución y los precipitan hacia el final, en los nuevos relatos el cambio debería ser tomado como una constante, una forma de estar del propio protagonista. Esto significaría que, como narradora, debería de plantear la solución del conflicto de otro modo.

Bien, dejo a un lado este sendero del pensamiento y hago una señal en mi mapa mental. Me digo, “camino localizado, recorrido prometedor” y vuelvo a las líneas propuestas por Edgewalker. Ahora que lo vuelvo a escribir:, ¡Me encanta el nombre!, Se definen como "caminantes del borde", del límite... es decir, avanzan con los pies, reconociendo el territorio, viviendo el vértigo del espacio desconocido y el territorio ya transitado… sí, me gusta el concepto.

 

L@s organizador@s de estas "conversaciones generativas" centran los procesos de cambio en el ámbito económico, y para ello fijan su atención en tres principios capaces de iluminar cualquier toma de decisiones: la conciencia ambiental, el cuidado mutuo y el compromiso con el aprendizaje y la innovación. De nuevo dejo que me resuenen las palabras, intentando intuir la música que las une. Elegir los nombres es importante, no sólo para componer un poema sino para dar sentido, en este caso, a los actos económicos. Conecto con “el cuidado” en su dimensión más amplia, como actitud, como forma de estar en un entorno, en un grupo, como objetivo. Pongo este nombre al lado de los más habituales en asuntos financieros. Generan un cambio radical. Por ejemplo: “sólo beneficio si hay cuidado”. Es un buen límite, un concepto transformador en las transacciones económicas. Sigo respirando sus pilares, conecto con otra palabra: “conocimiento”. Incorporar esta palabra al lenguaje económico puede generar afirmaciones como “mi negocio es un camino de conocimiento”. Confirmo que un pequeño cambio en el lenguaje puede generar un enorme cambio perceptivo de la realidad y esto a su vez abre la posibilidad de crear nuevos argumentos.  Yo lo llamo “el efecto mariposa del lenguaje”: un pequeño cambio en el mariposeo de nuestras narraciones puede provocar un huracán transformador en nuestras acciones.

Y, una vez más, en este recorrido en espiral, saludo a este nuevo punto de encuentro con l@s edgewalkers, y vuelvo a su discurso, prestando aún más atención a su agenda. Su segundo paso presta atención a las personas. Lo entiendo, al fin y al cabo el encuentro parte de lo que laman “conversaciones generativas”, y no monólogos. Al comunicarse, l@s participantes de esta actividad están constantemente narrando el mundo, de modo que una vez focalizadas las conversaciones, lo que hacen es prestar atención a las relaciones. Un diálogo es un vínculo, l@s narrador@s cinematográficos sabemos hasta qué punto un diálogo es en realidad una forma de acción, pues sostiene un intercambio emocional, de ideas, etc., y esta acción está determinada por el carácter de los personajes. Lo interesante es que proponen prestar la atención sobre sus “talentos y pasiones”.

 

Si se tiene en cuenta que de lo que están hablando es de nuevos caminos empresariales, elegir estos valores a la hora de organizarse es absolutamente rebelde, porque, tomemos conciencia ¿Hasta qué punto aparecen tus talentos o tus pasiones en tu currículums? Estos conceptos apelan a algo más que la formación o la experiencia laboral, remiten a capacidades en un sentido muy amplio, que permiten la transversalidad, y da un sitio en el terreno laboral a las emociones, al deseo, los impulsos, la intuición… Volvamos a nuestra actividad cotidiana en el terreno económico, ¿Qué lugar le damos al talento y a las pasiones a la hora de buscar un/a soci@ para nuestro negocio,  para seleccionar a los miembros de nuestro equipo, para formar parte de un proyecto empresarial, a la hora de ser cliente de una entidad?  Lo que parece extraño se convierte en este caso en el motor de las primeras filias entre los asistentes, el material básico sobre el que imprimir criterios como la definición e integración de funciones y recursos, el diseño de procesos…

Vuelvo a hacer combinaciones que resignifiquen los conceptos y dejo que me salgan las nuevas frases, por ejemplo: “las pasiones pueden generar nuevos recursos”. Lo celebro, y de nuevo avanzo por el camino. El tercer paso es en sí mismo irreverente, ¡consiste en jugar!. L@s organizadores afirman que “Divertirse mientras se trabaja en equipo es una rareza en muchos lugares de trabajo, pero se está convirtiendo en un componente esencial de las filosofías de negocio que guían las empresas de éxito en la actualidad”. Jugar saca a la luz la creatividad y facilita que aparezcan otros valores y actitudes a la hora de diseñar la organización de un equipo, proyecto, negocio... Frente a la competencia o la asunción de riesgos de forma individual, se propone la comunicación, la coordinación y la preservación de un ambiente de trabajo propicio, unos parámetros que mejoran la calidad de vida y también facilitan nuevos éxitos empresariales. Jugar implica poner la parte lúdica encima de la mesa, relativizar, comprender que ganar es un objetivo pero hacerlo de manera flexible, implica también reconocer que el “fracaso” forma parte del juego, que participar tiene enorme valor, que las reglas pueden cambiarse… en fin, un montón de posibilidades que permite que los hombres y las mujeres de negocios puedan adaptarse al cambio constante de forma saludable y, por tanto, productiva.

 

El cuarto paso es el agradecimiento, es decir, reconocer el aprendizaje que implica todo cambio, valorar el camino compartido, el intercambio de relatos y de experiencias. Esta gratitud no es sólo verbal, el conocimiento generado entre todos se toma como un regalo a la comunidad y busca, pues, una forma de llevarlo a la acción. Existe un refrán antiguo que nos recuerda que de esto el ser humano ya sabe mucho: “Obras son amores y no buenas razones”. Todo este intercambio de conocimiento no es realmente generoso ni productivo si no se convierte en una acción transformadora. Esta es la razón por la que l@s organizador@s de este encuentro comparten esta tarde un té abierto a todo el mundo que quiera participar. Y yo, claro, me apunto.

Echarle salsa al té… para bailar otros cuentos

martha | 02 Mayo, 2013 14:03 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Ahora que aquell@s que creían habitar el cielo mira para sus pies y descubren el barro. Ahora que resulta tan difícil disimular las rajas del neoliberalismo y algunas personas vuelven a recordar que todo es una suma inestable de agua y tierra… Es el momento de celebrar la vida. Para esto no hay recetas sino experiencias. Tampoco hay palabras exactas, nada preciso… sin embargo, celebrar es una acción tan fértil que sólo ir en pos de la definición ya genera algo nuevo y, por tanto, un ligero cambio, un estremecimiento, el brote, una posibilidad.

Se me ocurre decir que es tan sencillo como cambiar el paso o un compás, pues de esa manera tan pueril probablemente naciera el baile y la música. Ahora que las personas que creían haber alcanzado el equilibrio comprueban que sus fuentes de estabilidad se tambalean, podrían mirar los pies de aquell@s que llevan tiempo habitando el fango y allí aman, odian, viven, crecen, se embadurnan y apuran la copa (porque el vino es vino hasta su última gota). Aprovechar el traspiés para seguir bailando… la vida. Descubrir, por ejemplo, que los seres humanos hacemos hogar en cualquier sitio: debajo de nuestra mochila, en el borde del camino, bajo la sombra de un árbol, en la habitación del palacio. En medio de la vida logramos encontrar aquello que permanece y lo llamamos “mi sitio” y allí dormimos, tomamos aliento, hasta el día siguiente.

 

Ahora que lo que era cierto se deshace y asusta a quienes preferían vivir deslumbrad@s, provocándoles ese grito agudo en que se transforma el miedo cuando sale de la garganta, es el momento de descubrir las posibilidades de nuestras cuerdas vocales y cantar hasta hacer que las piedras bailen. Ya sé que Orfeo era hombre y su historia corresponde a un orden del mundo, pero ¿Por qué no llevarle hoy de paseo por mi destartalado barrio y comprobar que podemos mover rocas y detener el curso de los ríos con nuestra voz, nuestro ritmo, es decir, nuestras narraciones? Se trata de un poder humano, que anida en cada cambio de ritmo o de paso.

Vuelvo al pequeño libro de Clara Janés (“La palabra y el secreto”) para rescatar un párrafo lleno de referentes femeninos, capaces de hacer que cambie de paso una y otra vez y todo se transforme en una planetaria coreografía.  “Las brujas cantan, las tres gracias, hijas de Venus, que presidían los placeres de la mente, tenían el privilegio de cantar y danzar; las musas y las ninfas se vinculaban igualmente con la música, así Siringa o Eco, que multiplicaba las voces, Tetis, que hacía sonar las caracolas, Calamis, la silbadora. Pero eran notorias ante todo las sirenas que embrujaban con su canto, provocando una languidez erótica que desembocaba en la muerte, si bien derrotadas por Orfeo, ellas mismas precipitaban su desaparición lanzándose contra las rocas”.

 

Leo que Meri Franco-Lao, en “Música Bruja”, asegura que las brujas asignaban a la música una función global y unificadora, "con capacidad de actuar sobre las cosas”, pues el canto es indispensable para el “encanto mágico”. Y también me entero que la tarantela de Pulla (Italia) nació con el fin de vencer la enfermedad… Y entonces, así, a buen ritmo, salto en el barro, comprendiendo que celebrar puede ser un acto no sólo de rebeldía sino transformador.

No (sólo) es un acto poético, es puramente científico: la música tiene efectos sobre las plantas, los animales y el ser humano; está absolutamente comprobado. La “innovación” que propongo es que no hace falta que los violines o los tambores hagan bailar la calma. Se trata de algo mucho más sencillo: “cantar pa' dentro”, que es algo así como sonreír profundamente en el tropiezo, o conectar con la ternura, o recordar que en medio de lo oscuro el ser humano siguió amando.

Sí, ahora que una parte del mundo se asusta y se trabuca porque siempre quiso andar en línea recta, propongo un gesto tan humilde y tan breve como mirarnos los pies y tomar conciencia de que todo/s está/mos hecho/s de agua y tierra. Y mover las caderas. A partir de ahí: !A brincar con todo el cuerpo, como lo hacen l@s niñ@s!.

Jugar con la entrega absoluta.

Cambiar el paso y bailar por dentro.

 

Quedan dos días para terminar el curso “Puro Cine” en Literanta. Es decir, estamos a dos tazas de te de la despedida. Sin embargo… ahí continúa la calle, el barro, y aquí la posibilidad de contar. Dejar atrás las clases en realidad no es más que un simple cambio de paso. Seguiré (seguiremos), inevitablemente, celebrando al vida, usando la voz y animando a quienes pasan por este planeta a brincar al son de las nuevas narraciones.

Hoy, para ir azuzando el aire, echo salsa en el té en nombre de Celia Cruz y con la energía de María Jiménez, me despeino; me descalzo con Chavela Vargas; muevo las caderas con Donna Sumer… Es decir, le doy vuelta al orden, para volver a nombrar el mundo cantando desde dentro, pura brujería.

Que vestirse no es otra cosa que andar desnuda y la vida no es más que un diálogo con la muerte y la alegría una íntima forma de bailar sobre las nubes.

 

 

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