Taller de narraciones audiovisuales

TALLER DE REPARACIONES: Cuenca. Chapa y pintura.

martha | 22 Mayo, 2012 19:20 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

 
¿Qué hay más coherente que apellidarse Cuenca y haber nacido allí? Pedro abandonó la península empujado por el color y la búsqueda de su lugar en el mundo y llegó a Mallorca. Su primer oficio apenas existe hoy: pintaba a mano carteles de publicidad, letreros, grandes pasquines para cines y teatros... Fue un exitoso punto de partida que le permitió ganar dinero mientras manchaba lienzos en la intimidad. Al ver que sus óleos no lograban situarse en el mercado como exigía su estómago y al sentir que los dedos iban detrás de sus exigencias con el pincel decidió abandonar la pasión. La brocha se ofrecía como un refugio, fuente de alimento y tentadora estabilidad si la utilizaba en otras superficies. Durante un tiempo combinó los dos mundos, hasta que cambió definitivamente lienzos por chapas y se volcó en las carrocerías para siempre jamás. Así fue como Pedro, el pintor, se convirtió en lo que hoy llamarían un “emprendedor de la pintura”.
 
 
          Cuando deseo y realidad se dan la mano se producen infinitas combinaciones. Sin embargo, fascinad@s por la idea de “perseguir nuestro sueño”, olvidamos que existen multitud de caminos y nos lanzamos a una autopista de único sentido y muchos carriles, en la que es fácil que las leyes del mercado impongan su criterio, cancelando inquietudes, instintos, impulsos, veredas hechas al pulso del pie. Frágiles ante nuestra propia creación, inflamos el ego, como si fuera un flotador. Por otro lado es cierto que crear es barato, lo caro es vivir de ello. Y mientras remontamos estas mareas, olvidamos que pintar, por ejemplo, es un ejercicio más químico que alquímico. En vez de jugar a los absolutos podríamos combinar los componentes de nuestra emulsión creativa hasta alcanzar la fórmula más adecuada a nuestra naturaleza, pero vemos que el agua nos llega al cuello... De todo esto sabe Pedro. Qué significa compensar el peso de la autogestión, la autonomía y la capacidad garantizar nuestra subsistencia, con el del placer y la necesidad de pintar, de recomponer el mundo y jugar con sus formas y colores.
 
 
          Embutido en su respetable mono de trabajo, Pedro Cuenca recuerda los años en los que los artistas de esta isla se reunían en lugares humildes para hablar del arte y sus matices, para crear juntos y transformar el mundo. Eran los años en los que hacer y hablar eran una suma revolucionaria que siempre generaba un resultado. Las reuniones duraban días y a ellas acudía cualquiera que quisiera revolver su conciencia, la ajena o la del universo. Artistas y obrer@s se daban la mano. Suena viejo pero fue ayer. La memoria escuece, no sé si a eso se acostumbra un@. Hoy el presente es una suma de guantes de látex, monos impolutos bajo las batas. Las gafas y las máscaras cubren el rostro de hombres en bata (uno de ellos, su hijo, Miguel) haciendo evidente que la seguridad en el trabajo es norma de la casa. Así, el local de Pedro más parece un laboratorio que un taller de pintura para coches. No hay manchas fuera de su sitio. Este parece el reino de la eficacia, la limpieza y la profesionalidad. Irónicamente el único objeto que parece a punto del disparate es un Wolkswagen azul turquesa que espera su turno para ser restaurado. Quizá sea el guardián de la memoria, de esos años en los que las revoluciones de su motor y la de los artistas contemporáneos a Pedro compartían ritmos, tiempos, realidades.
 

          Estos son los días en los que sueños y realidad parecen llevarse la contraria, por eso contemplo las manos de Pedro como el sostén de la difícil suma. Eligió un camino que hoy se consideraría el camino del éxito, un modelo de conducta: transformó pincel por brocha, de ahí saltó al spray y las pistolas de pintura... Las flores que antaño dibujó a mano en las carrocerías de los autos hoy alcanzan la categoría de “customización”, un neologismo que aún no ha encontrado su sitio en la Real Academia de la Lengua. En esta era del instante, este taller de chapa y pintura recuerda que los extremos se juntan (sueños y realidad, lienzos y chapas de coche, artistas y obrer@s...), que la clave está en que cada un@ haga una suma a su medida, y que para eso hace falta un enorme grado de honestidad. 
 
Taller de Chapa y Pintura Cuenca
Camí de Son Gotleu 36 Palma (Mallorca)
 
          No hay fórmulas magistrales sino combinaciones customizadas, como la que hizo Pedro y que me cuenta hoy con una media sonrisa.

Comentarios

Talleres Auto Fren, chapa, pintura y mecánica

Talleres Auto Fren | 05/12/2013, 09:18

Desde el taller de chapa y pintura Auto Fren, compañeros del sector, les enviamos un cordial saludo.

Saludos,

Talleres Auto-Fren
Calle Puerto de la Mano de Hierro, 2
28053 Madrid
TEL: 914 783 132 – 914 773 781
FAX: 912 670 375

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