Taller de narraciones audiovisuales

Man on the river. Narrar lo invisible.

martha | 07 Marzo, 2013 07:13 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Esta mañana querría escribir de ese sentimiento que atraviesa las apariencias y hace que las piedras se muevan y las aguas se aparten y los seres humanos realicen extrañas proezas con toda la normalidad del mundo. Se trata de una pasión que mueve los pies y los brazos, que enmudece y agranda los ojos y que una vez se instala en el corazón no desaparece jamás. Me refiero al amor a los ríos.

Las personas que han permanecido en silencio, día tras día, junto a la orilla, sobre sus aguas, saben que los ríos hablan. Se trata de un relato hecho de golpes de viento y ruidos de presas y carreteras secundarias y aullidos de perro y noches de lluvia. Los ríos crean vínculos. Quien llega a sentir la certeza de que forma parte de ellos queda marcad@ para siempre.

Mañana tendré el honor de presentar a Giacomo ante las personas que acudan al club DM. El lazo que nos une es este amor fluvial, el estremecimiento que nos invade cuando hablamos de esta certeza: que los ríos son algo más que vías de comunicación, fuente de energía eléctrica o de riqueza. El 70% de nuestro cuerpo está hecho de agua, ese líquido que atraviesa la tierra de este planeta. Sus relatos hablan de nosotr@s mism@s, de algún modo somos ríos con piel y huesos.

Giacomo de Stefano lleva hasta las últimas consecuencias las enseñanzas del agua: es un usuario paciente del transporte público, con el que se mueve por el mundo, es un escrupulosísimo consumidor de energía, reciclador, navegante “slow”, extremadamente frugal con sus opciones y monacalmente desinteresado por todo aquello que podría desviarle de su principal objetivo en la vida: buscar nuevos caminos de pensamiento y acción para desarrollar economías sostenibles y estrategias de resiliencia vinculadas con los ríos y el mar.  

Giacomo ha integrado el principio de que vivir es un intercambio constante y este flujo es germinal. Es desde ese lugar desde donde ha llevado a cabo una experiencia única: cruzar Europa, de Londres a Estambul, a lomos de los ríos. Lo hizo a bordo de ‘Clodia’, un pequeño bote de 19 pies con dos velas (aquí puedes ver cómo se construyó), y empujado por la fuerza del viento, de las corrientes y de sus brazos. Es llamativo abrir el mapa de Europa y pasar el dedo por las líneas azules que él fue hilando: Partió del Támesis, continuó por el Canal de la Mancha y los canales franceses hasta Estrasburgo; de ahí saltó al Rhin, que enlazó con el Danubio desde Nuremberg, atravesando Viena, Bratislava y Belgrado hasta desembocar en el Mar Negro… para terminar en Estambul. Sin embargo esta suma de nombres no es más que el marco de un lienzo sutil hecho de encuentros con los seres humildes y generosos que viven de los ríos, de superación y esfuerzo, de silencio en medio de la belleza, de vivir con poco, entregarse al azar, desprenderse, fluir…

 

Por esta razón la revista internacional “Classic Boat” le ha nombrado hoy “persona del año”. En su defensa, la reconocida publicación no sólo recuerda que recorrió los 5.200 kms que separan Londres de Estambul en un barco de 19 pies (5,8 m) o que durante el camino, tuvo que superar una neumonía que casi fue letal. Lo que destaca es la humildad de Giacomo, esa naturaleza inquisitiva que hace que cuente con muchos amigos y el hecho de que ha llevado a cabo su proyecto con un presupuesto “cero”, es decir, con nada de dinero. 

 

Cuando llegó al final de su camino, Giacomo nos envió un breve mail, dando las gracias. A nosotr@s, que estábamos a miles de kilómetros de distancia de él, a todo el mundo, a la vida. Dicen quienes le vieron llegar a Estambul, que cuando puso el pie en tierra lloraba de alivio y júbilo. Junto a su nombre, en ese breve mail, escribió: Giacomo De Stefano: animal, humano, soñador, pensador, caminante, hacedor, remador, navegante, viajero.   

Amar a los ríos, es amar lo invisible, lo intangible. Amar más allá de las apariencias. Es cierto que hoy la mayoría de las corrientes de agua del interior de nuestro continente se han convertido en un espacio marginal que transporta fundamentalmente contaminación y convierte el agua en un producto caro. Es cierto que asistimos al lento asesinato de los ríos. Sin embargo, navegar sobre estas líneas cada vez más frágiles enseña qué es la vida y qué es la muerte, el poder de la transformación y la capacidad para regenerarnos… experiencias que ya ha narrado en su blog, Manontheriver, y de las que hablará Giacomo mañana.

Sé que aparecerán palabras importantes, sé que llenará de nuevos sentidos a otras, ya he oído de su boca qué es para él la cre-acción, la economía del don, el intercambio, la generosidad de los pobres, la riqueza de lo pequeño… sé que es importante. Sin embargo, para mí, lo más embriagador, es ese rumor de los ríos que late en los huecos de cada una de sus historias y que tiñe de verdad todo lo que cuenta.

Su trayecto ha creado un montón de narraciones audiovisuales, todas están presentes en su blog. Recomiendo su visita. Aquí va una de ellas:

 

 

Comentarios

La aguologa

Mamen | 07/03/2013, 16:09

Estaba ecahndo de menos a la aguóloga. Un abrazo

aguóloga

Martha | 07/03/2013, 16:59

No imaginas lo que yo la hecho de menos... ;-) Bssss

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