Taller de narraciones audiovisuales

Por qué puede ser tan sexy el humo

martha | 11 Marzo, 2013 12:54 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Termina la primera fase del curso PuroCine. A estas alturas descubrimos a l@s alumn@s el sentido de sus ejercicios. Esta semana será, de alguna manera, un punto de giro en nuestro trayecto compartido.

Habrá preguntas que se queden en el tintero, precisamente porque son el lecho de la actividad creativa. No hay relatos sin preguntas. Otras quedarán sin contestar porque son tangenciales con respecto al tema que cada quien está planteando. Un relato no puede abordar todas las preguntas del alma humana.

Existe una tercera categoría. Las preguntas constantes que aparentemente proceden más de la intriga que del interés por responder a la pregunta. Es decir, son ese tipo de interrogantes que en realidad no buscan una respuesta definitiva sino que nos acompañan durante todo el proceso, a lo largo del relato, incluso, a través de muchos relatos, de todas esas novelas, películas, poemas… que vamos enlazando a lo largo de nuestra vida.

 

Oh, yeah, este sí que es un desayuno delicioso (Fotograma de la película Maria Antonieta).

En esta fase del curso ha habido una que ciert@s alumn@s se han formulado en alto. Concretamente aquell@s que tuvieron que confrontarse con “Smoke”, el largometraje dirigido por Wayne Wang en 1995. La cuestión que les intriga es: “¿Por qué se titula así?”. Creo que no buscan una respuesta técnica, sino desvelar ese secreto, la intención de quien narra.

Esa pregunta se ofrece como un enorme espejo: les resuena ahora que también ell@s son autor@s de sus propios relatos. Y es desde éste lugar tan ambiguo que aporto mi particular rayo de luz, con la única intención de que cada un@ continúe su propio recorrido creativo y no tanto para zanjar la pregunta.

Lo primero que me sale del alma es destacar que esta película es una de las incursiones que el escritor Paul Auster hace en el cine.

Alguien que procede de la palabra de largo recorrido (novela) y sabe qué ejercicio de contención y precisión exige un relato corto. Cada sustantivo, verbo, adjetivo... cada frase, está primorosamente elegida. Hasta las exclamaciones que pronunciarán los personajes dentro del relato cinematográfico están seleccionadas.

L@s escritor@s de novelas saben hasta qué punto los diálogos construyen acciones. Por tanto, no hay palabra casual. Aunque sea por la simple razón de que para quien viene de la palabra escrita 110 minutos son un espacio muy pequeño para perderse en términos diletantes.

Es decir, esta película se llama Smoke (humo) y no “tabaco”, “fumar” o “estanco” por poderosas razones narrativas. 

 

Cartel de la película 

Además, cuando una persona que escribe novelas y cuentos se introduce en el terreno cinematográfico pone en valor no sólo la palabra sino la estructura de la historia.

Es importante recordar que película se basa en un cuento que Paul Auster  publicó en el New York Times tituladoCuento de Navidad de Auggie Wren”. Fue ese relato el que llevó al cineasta Wayne Wang a bucear en el universo literario de Auster, después se puso en contacto con el escritor… y terminaron trabajando juntos en esta película. Es decir, la película se basa en la estructura de un cuento. No es una novela adaptada (lo que implica un esfuerzo de simplificación, a través de la selección de personajes, escenas, etc.) sino que parte de una estructura ya de por sí concreta. No voy a desentrañar qué tipo de cuento sostiene esta película. Simplemente, destaco que la película arranca con una referencia al título, es decir, al humo, no sólo por el valor simbólico de la palabra en sí sino por su función estructural.

Dejo a un lado que en la historia del cine el humo es sexy. Es estético, es plástico, es etéreo. Grandes escenas están protagonizadas por los juegos de sus volutas en el aire. Está ligado a un modelo de masculinidad cinematográfica, un tipo de eroticidad…

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(¿Es o no es un "clásico"?) 

Me separo de este lugar para volver a la elección de la palabra humo, sin olvidar su connotación cinematográfica, para prestar atención a uno de los primeros diálogos de la película.

Si los diálogos son importantes a la hora de hacer avanzar la historia hacia el final, el hecho de que aparezca el diálogo al que hago referencia aparezca al principio del relato lo hace aún más relevante. 

Esta "acción dialectiva", como cualquier otra acción cinematográfica, tiene dos "puntos de giro" importantes. El arranque, que viene de la mano de Auggie (el “estanquero”), en el que dice: “Los chicos y yo manteníamos una discusión filosófica sobre las mujeres y el tabaco.”

El segundo punto de giro forma parte del debate que suscita la explicación del escritor, Paul. El diálogo ahora describe la característica elipse que traza cualquier punto de giro, climax y desenlace dentro de una escena:

Paul:- Pues Sir Walter Raleigh fue la persona que introdujo el tabaco en Inglaterra. Y se convirtió en el favorito de la Reina. Él la llamaba Reina Bessy. Fumar se puso de moda en la corte inglesa, y seguro que la buena de Bessy compartió más de un cigarro con Sir Walter. Una vez hizo una apuesta con ella. Dijo que podía determinar el peso del humo.

Jerry:- ¿Se refiere a pesar el humo?

Paul:- Exactamente, pesar el humo.

Tommy:- Eso no se puede hacer. Es como pesar el aire.

Paul:- Reconozco que es extraño, es casi como pesar el alma de alguien. Pero Sir Walter era un tipo hábil. Primero tomo un cigarro entero y lo puso en una balanza y lo peso. Luego, lo encendió, se fumo el cigarro cuidando de que las cenizas cayeran en el platillo de la balanza. Cuando lo termino, puso la colilla en la balanza junto con las cenizas. Después peso lo que había allí. Acto seguido resto esa cifra del peso obtenido previamente del cigarro entero. La diferencia, era el peso del humo.

 

(Si quieres ver la escena, pincha aquí

El asunto de la selección de la palabra empieza a adquirir forma. Para empezar, el protagonista ya deja claro que son hombres hablando de su relación mujeres rodeados de humo… todo un “clásico” cinematográfico. Recordemos que estamos hablando de la adaptación de un cuento. En un cuento el arranque tiene enorme valor. Pero además del lugar en el que está, es importante destacar que es el escritor el que da el tono a la pregunta. Su explicación es concisa: se refiere al experimento de Sir Walter.

Como buen escritor, la explicación del personaje se convierte por sí misma en un pequeño cuento, la punta de un iceberg, el resultado de un trayecto largamente pensado. Se trata de una reflexión sobre el humo que tiñe a todos los personajes que le escuchan del mismo “color”.

Ha llegado la hora de hablar de filosofía. En 1781 Enmanuel Kant se lanzaba a la escritura de “Crítica de la razón pura”. Una de las primeras propuestas del filósofo es que “bajo todas las modificaciones dadas en el mundo permanece la sustancia, y son sólo los accidentes los que cambian”. Y para ilustrar sus reflexiones sobre qué es aquello que permanece en todos los cambios, hace una referencia a este suceso del peso del humo.

Mientras inventan los ires y venires de sus personajes, los autores de esta historia (Paul Auster y Wayne Wang) se preguntan cuál es la esencia, qué permanece inmutable, cuál es el punto de unión que vincula a todos los personajes, ese humo que queda en el aire después de que “todo” sucede.

 

Paul Auster, Harvey Keitel y Wayne Wang en un momento del rodaje 

P.D. Puesta a reflexionar sobre la estructura del humo que impregna todo relato (y concretamente este) merece la pena recordar que es Paul, el escritor quien también pone el broche final al relato de Auggie. Después de que éste cuente cómo consiguió su primera cámara fotográfica, el escritor lanza un nuevo anzuelo para toda persona que quiera narrar una historia:“Para mentir bien hace falta talento. Hay que saber manipular para contar historias. Y tú en eso eres un maestro”. A lo que Auggie responde:  “Le mentí, la robé y ¿a eso llamas una buena acción? El arte lo justifica todo, ¿eh?” 


 

Comentarios

humo

tomàs | 11/03/2013, 21:03

Molt bona reflexió...De Paul Auster a Emmanuel Kant...m'agrada, a més d'agradar-me el concepte a que es refereix. Fins demà

fins ara

Martha | 12/03/2013, 16:19

en unos minutos hablaremos del humo

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