Taller de narraciones audiovisuales

Comer, beber, amar… cambiar la historia

martha | 11 Abril, 2013 12:53 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Si al abrir la boca para tomar un bocado se te escapan borbotones de palabras, probablemente hayas conocido la escasez; pero si al ir hablar lo que se te escapa es el hambre, entonces muerdes el bocado que te ofrecen… y sonríes. En cualquier caso, palabra y alimento suelen hacer una buena pareja, quizás porque ambas partan de la boca.

Si somos lo que comemos y también los relatos que nos contamos, compartir un plato puede cambiar la historia.

Ayer volví a constatar que hay actos que cuentan y cambian los cuentos. Una bolsa llena de tapers esperaba su turno a nuestros pies. La miré de soslayo. En su interior había un filete de pollo, frit, croquetas... En el nivel superior, a la altura de los ojos, hablábamos. Lo hacíamos antes de ponernos en acción (ell@s con sus envases de comida, yo con la palabra). Quería saber qué sucede cuando alguien decide compartir lo que le sobra y ell@s ya tenían experiencia. Abrieron la boca y en dos minutos, la ciudad se transformó, con todos sus habitantes dentro.

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Fotografía de Samuel Aranda 

Imagina que un día descubrieras que un trozo de pan puede convertirse en una alcoba, en una plaza, en un parque, un punto de encuentro con personas a las que nunca habías puesto un nombre. ¿Y si consideraras que la comida es un lugar, un planeta, un universo? Te invito a que lo hagas. Comprobarás que de golpe aparecen ante tus ojos un montón de historias invisibles dispuestas a ser narradas.

Sigue imaginando. Ahora dejas el coche y caminas por la ciudad. Observas lo que te rodea hasta el punto de darte cuenta de los detalles: el árbol que floreció, el aroma que sale por una ventana, las personas que ya has visto en la calle en otras ocasiones. Párate ahí ¿Qué pasaría si te acercaras a una de ellas y le dijeras “¿Has comido? Porque tengo un bocado que compartir…” Y que ella aceptara el plan?. 

Yaa te puedo ir dando dar una pista: Entre l@s dos estaríais creando, de algún modo, una historia nueva. Al menos para amb@s.

Aunque no te lo creas, es minúsculamente revolucionario, porque tendréis la oportunidad de comprobar que en estas nuevas tramas que estáis creando suceden hechos curiosos, de esos que no suelen hablar los relatos oficiales. Por ejemplo: cuanto más das, más quieres dar.

Otro: compartir deshace la rabia, la impotencia, y la transforma en amor.

No es nada místico, es puramente físico. Aparca el coche, patea la ciudad, si es a la hora del cierre de los negocios, mejor: te darás cuenta que hay tender@s que, antes de cerrar su pequeño local, entregan sus productos perecederos a otras personas. He visto a algún@s que cuelan en el lote latas que no están al límite, yogures nada sospechosos… Cuanto más alimentos comparten,  más satisfech@s se quedan. A ell@s no les afecta que el ministro de agricultura, Arias Cañete, haya eliminado por Real Decreto la fecha de caducidad de los yogures y la sustituyan por una fecha de consumo preferente. Las instituciones quieren reintroducir las “sobras” en el mercado, para que sigan siendo piezas intercambiables por dinero… Llegan tarde. Lo de compartir el alimento con personas que tienen que elegir entre comer o llevar a sus hijos al colegio, es adictivo. Cada vez son más quienes ponen su plato encima de la mesa e invitan a mojar el pan.

 

Sobre el logo de No sobras, un agradecimiento

Ayer me encontré con tres personas que llevan tres meses caminando con una bolsa de la compra llena de alimentos un par de horas al día. Se conocen del trabajo, forman parte de ese colectivo que pelea por que la salud pública sea un derecho universal y digno. Trabajar en este sector, hoy, te corta no sólo el salario y los medios para curar, sino la sonrisa, la energía, la confianza… Sin embargo, hace tres meses que, extrañamente, sonríen. La razón: llevan 90 días compartiendo un plato con decenas de personas. Empezaron 5. Ahora son 13. El método es “sencillo”: acuden a los bares y restaurantes de su barrio (generalmente, cuanto más pequeños, más generosos) y les preguntan si les ha sobrado algo en la olla.

La mayoría de las personas que les atienden les abren su corazón y su despensa, pues esta sencilla pregunta les recuerda que un restaurante es algo más que un negocio: se asienta en uno de los pilares fundamentales de la especie humana. Si no comemos, morimos. Muchos de est@s pequeñ@s empresari@s están en la cuerda floja pues cada vez son menos los comensales que acuden a sus mesas, sin embargo hay quienes añaden un paquete de arroz al caldo y hacen un nuevo pote precisamente ese día en que hicieron una buena caja y no les sobró nada. Ya han recordado su esencia: alimentan.

A partir de ahí el relato discurre por un camino de lo más natural: entregar ese alimento a quienes al abrir la boca para hablar se agarran al estómago.

 

"La espigadora y los espigadores" de Agnès Varda, sus protagonistas viven con lo que los demás desechan

Se trata de un relato tan verdadero que tiene nombre propio: “No sobras”, porque nadie sobra, porque nada sobra, porque no existe la escasez sino personas forzadas a acceder a lo más básico a través del dinero. Crear una historia con actos de este tipo exige hacerse otras preguntas. “No es ¿Qué hago?, es ¿Por qué lo hago?”.

El proceso permite cambiar de género al cuento: Este no es un melodrama, ésta no es una película de héroes y heroínas.

En esta historia l@s guionistas son quienes dan, quienes reciben y quienes les ponen en contacto y desde ahí  cambian el cuento de l@s demás: “Yo no soy el héroe/la heroína, eres tú quien eres víctima de un modelo de vida que hace posible la escasez, la miseria, la injusticia”. 

Ayer tomé una limonada con estos tres seres humanos, mientras los tapers aguardaban su turno en una bolsa. Se trataba de un alto en el camino. Ayer comieron y hablaron con 86 personas. 

Comentarios

GRACIAS!

Bea R | 12/04/2013, 08:56

Muchas gracias Martha, nos has emocionado! Mil besos!

La emoción es mútua

Martha | 12/04/2013, 09:00

O quizás es contagiosa.

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