Taller de narraciones audiovisuales

Instrucciones para dar esquinazo a la muerte (Jess Franco, el maestro atípico)

martha | 25 Abril, 2013 17:11 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Todo lo vivo en un comienzo fue célula, de la bacteria al árbol, del insecto al ser humano... Incluso en esta minúscula representación de la vida estamos constantemente intercambiando información con el entorno. Ese vínculo nos constituye, nos moldea, nos condiciona, nos hace crecer o nos vence, llevándonos a la muerte. Por estas relaciones somos capaces de declinar tantos verbos: desmenuzar, excretar, alimentar(nos), respirar, mover(se)… Todas estas actividades generan una especie de remolino creativo, vital, integrador, que orienta y determina nuestros actos, nuestra existencia. En la medida que tomamos conciencia de esa necesidad y convertimos el impulso en un acto de voluntad, hacemos que vivir se convierta en algo más que un acto de supervivencia: se trata de ir en pos del deseo. A partir de ahí, vivir implica adquirir conocimiento.

Pues bien, un día, como cualquier persona a la que se le enciende el deseo de contar una historia, José Luis Matoso se levantó de su silla, tomó la cámara y se acercó al lado de Jesús Franco. Sabía lo que quería: contar cómo un anciano cineasta entrega su testigo a un director de cine novel, su amigo Emilio Schargorodsky; de modo que actuó como ser vivo que es y empezó a sumar los verbos necesarios para llevar su deseo a cabo: planificar, escribir, salir a la calle, rodar… 

En este sentido, narrar audiovisualmente es un alambicado acto de supervivencia en el que aparentemente la “presa” que sacia y alimenta es esa "imagen" que queremos captar con nuestra cámara. En el caso de José Luis: Jess Franco.

Sin embargo, cualquier persona que se haya embarcado en un acto creativo de largo aliento como es realizar un documental sabe que narrar es más que sumar verbos audiovisuales. Más allá de la técnica y las herramientas, de personajes, personas, entrevistas, localizaciones… narrar es el resultado de una suma de preguntas. Para saciar la primera incógnita el/la documentalista se mueve, busca respuestas y soluciones, rueda, entrevista, crea… Una vez resuelto este primer interrogante, pronto se dará cuenta que en el horizonte aparecerá uno nuevo, lo suficientemente inquietante como para desencadenar otro acto narrativo.

Por eso, hacer un documental se convierte en la razón que convierte a quien narra en el protagonista de un viaje interior.

 

Primer Teaser del documental "Jumping with Jess. Un monstruo que no existe"

Si, como es el caso de José Luis Matoso, el protagonista del relato (Jess Franco) se convierte en un personaje escurridizo, hacer el documental lleva a su autor a vivir una experiencia catárquica.

Jess sabía de eros y tanatos, de sexo y sangre, entendía profundamente lo que hacen nuestras más pequeñas partículas, las células: moverse en pos de ese “alimento” que parece estar a su alcance y las mantiene vivas. Es decir, enciende el deseo, ponte a tiro y no te dejes alcanzar… y verás hasta qué punto ese ser inmóvil no es una piedra sino un ser vivo. ¿Cuál es la mejor forma de pasar el testigo? Ponerse a tiro y no dejarse asir, hacer que el pupilo haga su propio recorrido, que le desee, le odie, le persiga, busque su cuello, se ponga en su piel, mate al padre, haga su propio viaje heróico, arda en sus propios fuegos y renazca de sus cenizas.

Cada uno de estos actos, de estos nuevos verbos, tan vitales, tan creativos, tan mortales, obligan, cómo no, a un intercambio. De este modo Jess deja de ser el objeto de deseo propio de un cinéfilo para convertirse en el contexto con el que un cineasta, José Luis Matoso, se moldea. Jess sabe que sólo así es posible dejar una impronta válida, vital. Ese intercambio de información, con preguntas lanzadas al aire cuyas respuestas sólo puede alcanzar Matoso, está hecho de fluctuaciones, oscilaciones, vibraciones, ondas… modelos rítmicos que crean la música del relato. De ahí que sea tan coherente el título: "JUMPING WITH JESS. UN MONSTRUO QUE NO EXISTE", es decir, vibrando con Jesús Franco.

¿Cuál es esa esencia que mantiene vivo a un organismo sino la suma rítmica de sus intercambios con el entorno? Y si el entorno no es más que la suma de modelos rítmicos, ¿No estamos detectando una clave de la unidad de la naturaleza, de todos los seres vivos? Vibrar con Jess, saltar con él (amante del jazz) y hacerlo en eterno gerundio, eso es narrar, eternamente. ¿No es cierto que este documental tiene, como fondo, la vida eterna encarnada en la figura del vampiro? ¡Qué mejor forma de pasar el testigo!. 

Segundo teaser del documental

Quien perciba el ritmo creativo (parece sugerir Jess, parece intuir José Luis) rebasa la autoorganización de cualquier organismo celular, la esencia de cualquier ser vivo, para hacer vibrar a la autoexpresión, la percepción, la comunicación sensorial, las emociones, las grandes y pequeñas preguntas, el conocimiento. José Luis Matoso se deja llevar por este bucle embriagador, convirtiéndose unas veces en antihéroe, otra en narrador omnisciente, otras en admirador, amigo, alumno… Queda, pues, garantizada la catarsis, pero no me refiero a la del autor (que hace evidente ante el público) sino la de cualquiera que atienda a su relato.

He tenido la suerte de seguir el proceso creativo de José Luis Matoso por eso puedo asegurar que “Jumping with Jess…” tiene una voz poética propia, esa “voz sabia de un saber intuitivo, de una experiencia inexplicable” de la que habla la ensayista y poeta Clara Janés en “La palabra y el secreto”. Esa misma voz que “cantó a Indra, el dios de las aguas, surgiendo entre resplandores del oscuro seno de la inundación, cantó a Inanna rescatada de los infiernos gracias al "agua de vida" por Enki, cantó a Anahit, señora de las aguas, cantó a Shiva, el dios de la danza, terrible y benévolo, dios de la luna en el Pelo, sostenedor del Ganges, destructor del tiempo….”.

Lo que Jess enseñó a José Luis es que, cuando un/a cineasta encuentra su propia voz consigue que su obra forme parte de ese “movimiento eterno” por el que “unas cosas se generan y otras se destruyen", según describió hace miles de años el filósofo Anaximandro... Y se lo enseñó, precisamente, no dejándose alcanzar.

El teaser completo del documental “Jumping with Jess. Un monstruo que no existe” se proyectará en el Festival de Cine e Málaga mañana, viernes 26 de abril a las 18'45h, en el acto de homenaje que el festival rinde a Jesús Franco.

Quien se suscriba al canal en Youtube de La Ventana Invisible, podrá conocer de primera mano la trayectoria audiovisual de este documental. 

 

 

Comentarios

Gratitud eterna

jose luis | 26/04/2013, 10:39

Muchas gracias por los comentarios, por la sintonía, por sincronicidad, por tu magisterio... gratitud eterna, gratitud de vampiro.

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