Taller de narraciones audiovisuales

El efecto mariposa de nuestras narraciones

martha | 03 Mayo, 2013 10:18 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

¿De qué hablan las personas que están cambiando? ¿En qué piensan l@s profesionales que están dando un giro a sus iniciativas? ¿De quiénes se rodean l@s creativ@s que ya empezaron a obrar de otra manera?

Hoy, los seres humanos que apuestan por una nueva forma de estar, de trabajar, de producir… no se conforman con percibir el mundo de otro modo: Comparten sus experiencias. Es decir, intercambian sus relatos sobre la realidad con el fin de transformarla… entre tod@s.

Desde hace unos días, en Mallorca, un grupo de profesionales liberales, hombres y mujeres de negocios, procedentes de varios países del mundo están llevando a cabo una experiencia que han bautizado “Conversación generativa”. El asunto consiste, fundamentalmente, en elegir puntos de interés mutuo que vertebren varias jornadas de conversaciones e intercambios, de tal manera que l@s asistentes puedan compartir el conocimiento que han adquirido a través de la propia experiencia de cambio. Y es aquí donde vuelve a aparecer la pregunta ¿Qué inquieta a aquell@s que ya están inmers@s en un proceso de transición?. “El consumo de energía, la responsabilidad social, el estímulo de nuevos mercados, el desarrollo profesional…”, explica la entidad organizadora del encuentro “Edgewolkers” en su web.

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Sólo imaginar que hay empresari@s que se muestran interesad@s en incorporar en sus diálogos conceptos como el manejo de la diversidad, el tiempo natural, la sincronía… y no sólo beneficios, costes, inversiones, etc, es removedor. ¡Como no querer saber algo más!.

Intento hacerme una idea de cuáles son los argumentos de sus relatos rebañando la agenda del encuentro que comenzó el pasado viernes, 26 de abril, y que hoy se cierra con un café abierto al público, en c/Temple, 4 (a las 19h). Al fin y al cabo una agenda destila el aroma de un método... de modo que sigo sus efluvios y lo primero que constato es que el primer paso exige estar dispuest@ a abandonar las ideas propias sobre cómo se ha de llevar el negocio, incluso dejar a un lado las riendas de las propias transformaciones.

Anoto en mi cuadernito cambiar no implica pasar de un estado a otro sino habituarse a la fluctuación.

Intento aplicar esta afirmación al terreno narrativo. Para ello asiento el concepto en mis monólogos. Me repito que el cambio es, en sí mismo, un estado, y que esto es lo que permite asumir los bucles de esta nueva era.

Dejo que resuene estos conceptos en mis conocimientos narrativos, con los que intento subvertir los cánones. Por ejemplo, si en una historia lineal (que es la estructura habitual de los relatos cinematográficos) los protagonistas viven puntos de giro que van marcando su evolución y los precipitan hacia el final, en los nuevos relatos el cambio debería ser tomado como una constante, una forma de estar del propio protagonista. Esto significaría que, como narradora, debería de plantear la solución del conflicto de otro modo.

Bien, dejo a un lado este sendero del pensamiento y hago una señal en mi mapa mental. Me digo, “camino localizado, recorrido prometedor” y vuelvo a las líneas propuestas por Edgewalker. Ahora que lo vuelvo a escribir:, ¡Me encanta el nombre!, Se definen como "caminantes del borde", del límite... es decir, avanzan con los pies, reconociendo el territorio, viviendo el vértigo del espacio desconocido y el territorio ya transitado… sí, me gusta el concepto.

 

L@s organizador@s de estas "conversaciones generativas" centran los procesos de cambio en el ámbito económico, y para ello fijan su atención en tres principios capaces de iluminar cualquier toma de decisiones: la conciencia ambiental, el cuidado mutuo y el compromiso con el aprendizaje y la innovación. De nuevo dejo que me resuenen las palabras, intentando intuir la música que las une. Elegir los nombres es importante, no sólo para componer un poema sino para dar sentido, en este caso, a los actos económicos. Conecto con “el cuidado” en su dimensión más amplia, como actitud, como forma de estar en un entorno, en un grupo, como objetivo. Pongo este nombre al lado de los más habituales en asuntos financieros. Generan un cambio radical. Por ejemplo: “sólo beneficio si hay cuidado”. Es un buen límite, un concepto transformador en las transacciones económicas. Sigo respirando sus pilares, conecto con otra palabra: “conocimiento”. Incorporar esta palabra al lenguaje económico puede generar afirmaciones como “mi negocio es un camino de conocimiento”. Confirmo que un pequeño cambio en el lenguaje puede generar un enorme cambio perceptivo de la realidad y esto a su vez abre la posibilidad de crear nuevos argumentos.  Yo lo llamo “el efecto mariposa del lenguaje”: un pequeño cambio en el mariposeo de nuestras narraciones puede provocar un huracán transformador en nuestras acciones.

Y, una vez más, en este recorrido en espiral, saludo a este nuevo punto de encuentro con l@s edgewalkers, y vuelvo a su discurso, prestando aún más atención a su agenda. Su segundo paso presta atención a las personas. Lo entiendo, al fin y al cabo el encuentro parte de lo que laman “conversaciones generativas”, y no monólogos. Al comunicarse, l@s participantes de esta actividad están constantemente narrando el mundo, de modo que una vez focalizadas las conversaciones, lo que hacen es prestar atención a las relaciones. Un diálogo es un vínculo, l@s narrador@s cinematográficos sabemos hasta qué punto un diálogo es en realidad una forma de acción, pues sostiene un intercambio emocional, de ideas, etc., y esta acción está determinada por el carácter de los personajes. Lo interesante es que proponen prestar la atención sobre sus “talentos y pasiones”.

 

Si se tiene en cuenta que de lo que están hablando es de nuevos caminos empresariales, elegir estos valores a la hora de organizarse es absolutamente rebelde, porque, tomemos conciencia ¿Hasta qué punto aparecen tus talentos o tus pasiones en tu currículums? Estos conceptos apelan a algo más que la formación o la experiencia laboral, remiten a capacidades en un sentido muy amplio, que permiten la transversalidad, y da un sitio en el terreno laboral a las emociones, al deseo, los impulsos, la intuición… Volvamos a nuestra actividad cotidiana en el terreno económico, ¿Qué lugar le damos al talento y a las pasiones a la hora de buscar un/a soci@ para nuestro negocio,  para seleccionar a los miembros de nuestro equipo, para formar parte de un proyecto empresarial, a la hora de ser cliente de una entidad?  Lo que parece extraño se convierte en este caso en el motor de las primeras filias entre los asistentes, el material básico sobre el que imprimir criterios como la definición e integración de funciones y recursos, el diseño de procesos…

Vuelvo a hacer combinaciones que resignifiquen los conceptos y dejo que me salgan las nuevas frases, por ejemplo: “las pasiones pueden generar nuevos recursos”. Lo celebro, y de nuevo avanzo por el camino. El tercer paso es en sí mismo irreverente, ¡consiste en jugar!. L@s organizadores afirman que “Divertirse mientras se trabaja en equipo es una rareza en muchos lugares de trabajo, pero se está convirtiendo en un componente esencial de las filosofías de negocio que guían las empresas de éxito en la actualidad”. Jugar saca a la luz la creatividad y facilita que aparezcan otros valores y actitudes a la hora de diseñar la organización de un equipo, proyecto, negocio... Frente a la competencia o la asunción de riesgos de forma individual, se propone la comunicación, la coordinación y la preservación de un ambiente de trabajo propicio, unos parámetros que mejoran la calidad de vida y también facilitan nuevos éxitos empresariales. Jugar implica poner la parte lúdica encima de la mesa, relativizar, comprender que ganar es un objetivo pero hacerlo de manera flexible, implica también reconocer que el “fracaso” forma parte del juego, que participar tiene enorme valor, que las reglas pueden cambiarse… en fin, un montón de posibilidades que permite que los hombres y las mujeres de negocios puedan adaptarse al cambio constante de forma saludable y, por tanto, productiva.

 

El cuarto paso es el agradecimiento, es decir, reconocer el aprendizaje que implica todo cambio, valorar el camino compartido, el intercambio de relatos y de experiencias. Esta gratitud no es sólo verbal, el conocimiento generado entre todos se toma como un regalo a la comunidad y busca, pues, una forma de llevarlo a la acción. Existe un refrán antiguo que nos recuerda que de esto el ser humano ya sabe mucho: “Obras son amores y no buenas razones”. Todo este intercambio de conocimiento no es realmente generoso ni productivo si no se convierte en una acción transformadora. Esta es la razón por la que l@s organizador@s de este encuentro comparten esta tarde un té abierto a todo el mundo que quiera participar. Y yo, claro, me apunto.

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