Taller de narraciones audiovisuales

Jodorowsky + Fukuoka = nuevos actos narrativos

martha | 06 Mayo, 2013 12:42 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Afortunadamente la crisis está convenciendo a las personas llamadas razonables que no es posible creer en la solidez de este mundo. Mientras lo ponen en duda y se plantean cómo sortear este momento sin abandonar sus viejos puntos de vista, ¿Por qué no dar rienda suelta a los actos locos? Este Occidente es tan rígido que cuando se plantea otros mundos o actos o seres posibles, se divide en dos. Esta Europa en el que nos movemos es tan resistente que todo lo que se sale de lo binario se constituye como universo paralelo hasta que se asienta y vuelve a dividirse en dos.

Esa tendencia a la citosis (un modo de división celular) duele hoy más de la cuenta. La crisis provocada por el neoliberalismo permite que presenciemos un desgajamiento estremecedor. Hoy, al mundo creado por nuestr@s poderos@s monolític@s y sus acompañantes se le está desprendiendo una realidad sísmica, habitada por quienes siempre se sintieron parte de la célula madre y se dan cuenta de que han amanecido en otro sitio. Su reacción tiene diferentes intensidades: hay quienes se aterrorizan, atemorizan, estremecen, tiemblan de miedo o simplemente, pegan un respingo... Ha llegado el momento, pues de sembrar actos poéticos.

Plantar un relato que cuestione la realidad obligatoria se puede convertir en una forma de test saludable. Sabiendo que nuestra tendencia es a reproducir células genéticamente idénticas (aunque diversas en la forma) y considerarlas “alternativas”, es hora de subvertir los relatos y lanzarlos al aire, como las bolas de arcilla “rellenas” de semillas de Fukuoka, y dejar que germinen.

No es nuevo, tenemos a grandes maestr@s que ya han experimentado con este tipo de actos y comprender hasta qué punto podemos aprender de su experiencia. Jodorovsky, por ejemplo, considera que estos actos son “una llamada a la realidad: hay que enfrentar a la propia muerte, a lo imprevisto, a nuestra sombra, a los gusanos que hormiguean dentro de nosotros. Esta vida que nosotros quisiéramos lógica es, en realidad, loca, chocante, maravillosa y cruel. Nuestro comportamiento, que pretendemos lógico y consciente, es, de hecho, irracional, loco, contradictorio. Si observáramos lúcidamente nuestra realidad, constataríamos que es poética, ilógica, exuberante.” Por tanto, a la exigencia estética se suma la voluntad de remover conciencias, hacer saltar de la silla. Esto es un buen punto de partida. Sin embargo, ¿Cómo lograr que en aquella tierra que removimos germinen otros actos?.

 

Todo comienza como una suma de piedras apoyadas las unas en las otras 

Repaso las pautas. Para empezar, se trata de tomar conciencia del proceso creativo que implica narrar. Es decir, comprender que se trata de una acción que nace en lo más profundo, ese lugar en el que se mezcla la memoria y lo imaginado y del que nacen nuestros monólogos. Cambiar las pautas narrativas, subvertir los valores y las formas, permitirán crear nuevas narraciones. Hasta aquí están llegando muchas de las personas que ya perciben el mundo de otro modo y transmiten su mirada a los demás, pero ¿Cómo hacer que esa semilla fructifique no sólo en nuevos relatos sino en actos concretos?. Un método posible: Nendo Dango, un método creado por Masanobu Fukuoka (1913/2008), agricultor, biólogo y filósofo japonés.

Agrícolamente hablando su propuesta consistía en mezclar semillas dentro de bolitas de barro de 1,5 cm que luego esparciría por el campo. Estas bolas se desharían con la primera lluvia intensa de modo que las semillas comenzarían su proceso natural: brotar. Pero claro, teóricamente, brotarían todas “en igualdad de condiciones”, algo bien falso incluso en la naturaleza. Por eso destaco que en la mezcla que Fukuoka elaboraba se incluían no sólo las semillas del cultivo que se desea hacer sino otras plantas elegidas por su capacidad para germinar más pronto. El simple hecho de que sean más rápidas en su crecimiento permiten crear una capa fina que protegerá el suelo en el que posteriormente brotarán las semillas que más valoramos. Estas semillas complementarias, no sólo protegerán el suelo de la luz, sino que impedirán la germinación de otras especies no deseadas o perjudiciales para el cultivo.

 Una alianza sutil capaz de sostener el mundo 

Atendiendo a la experiencia de Fukuoka, se me ocurre que nuestras narraciones subversivas también deberían incorporar narraciones efervescentes, víricas, cuyo fin sean preparar el terreno para que fructifiquen las nuevas acciones. Se trata de crear alianzas con otros relatos, quizás no tan poéticos, quizá no tan políticos… Sigo mirando el método Fukuoka, para tomar nota, para respirar sus propuestas. Por ejemplo, en vez de arar o desherbar el campo, lo recubre con restos de las plantas cultivadas en la cosecha anterior, de forma que se crea un compostaje natural, que conserva la humedad y los nutrientes e impide la proliferación de hierbas no deseadas. Y pienso en la importancia de rescatar los actos narrativos del pasado, lo que otr@s hicieron, porque son nuestros nutrientes.

Recapitulo: ser consciente del proceso creativo, ir en pos de la verdad o de la belleza o de la justicia o de aquello que deseemos… de modo que nuestras narraciones serán semillas de nuevos actos, crear alianzas con otros relatos/semillas (los pequeños y rápidos, los del pasado…), enlazarlas de forma minúscula en un acto compartido… y lanzarlos al aire, dejando que el tiempo también haga su trabajo. A partir de ese momento, desde esta gratuidad elegida, el acto narrativo resonará ante el resto, en el territorio que queremos convertir en jardín… Durante todo el proceso serán nuestros oídos y nuestros ojos los que “vean más” y podremos estar al tanto sobre las consecuencias generativas de nuestros actos. Así, las reacciones serán algo más que efectos, pues irán incorporando las pequeñas transformaciones de 1,5 cm.

 

... Crear caminos... 

De alguna manera, los actos narrativos de este tipo necesitan una mirada poética y una acción agrícola. Percibir, pensar, actuar… y desapegarse del acto de forma responsable, es decir, no identificarse con el relato convertido en acto sino constatar los resultados como lo hacen los hombres y las mujeres que trabajan la tierra. De este modo, la finalidad de la acción narrativa (que era crear otra realidad en el seno mismo de la realidad ordinaria) se convertirá con el tiempo en una acción transformadora. 

Se trata, pues, de algo viejo, antiguo, alquímico, místico, surrealista, cósmico, terrenal… Las vanguardias del siglo XX ya planteaban convertir la vida en obra de arte y hacer del arte una obra viva, se trata de dar una vuelta más de rosca, porque no se trata de una forma de estar de un tipo de personas con unas cualidades concretas, sino de una acción absolutamente humana, universal: tomar conciencia de que somos los que nos contamos, actuamos movid@s por nuestro imaginario, y desde ahí la clave está en lograr la suma adecuada para el terreno en el que queremos que la nueva vida fructifique.

Precisamente, con el fin de nutrir el suelo donde germinarán nuestros actos narrativos, es importante rescatar plantas cultivadas en cosechas anteriores. Después de escribir “Por qué cantáis la rosa, “Oh Poetas! / hacedla florecer en el poema” (Obra Poética) , Huidobro cubrió con tierra fértil el suelo de su casa y plantó un centenar de rosas (así lo recuerda Jodorovsky en La danza de la realidad). Aportó un acto preñado de todo lo que sabía y con el tiempo, otros, como Jodorovsky, lo trasformaron en un compost fertilizador. Para este autor, el acto poético no sólo debe ser bello, sino que, al estar “impregnado de una cualidad onírica” tiene la capacidad de sanar. Las palabras poéticas en acciones que dejan una huella física en quien las nombra porque contienen el latido del mundo, que es ritmo vital, germinador. Creada de manera consciente, la palabra puede convertirse en una vía para acceder al conocimiento holístico. Y si esto es posible. ¿Cómo dudar que nuestros relatos no transformen el mundo?.

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... y Transformar el paisaje. Así son ciertas alianzas.

En una entrevista, Jodorovsky recuerda que: “La sociedad ha puesto barreras para que el miedo y su expresión, la violencia, no surjan a cada instante. Por ello, cuando se realiza un acto diferente de las acciones ordinarias y codificadas, es importante hacerlo conscientemente, medir y aceptar de antemano las consecuencias. Realizar un acto (poético) es un proceso consciente que apunta a introducir voluntariamente una fisura en el orden de la muerte que perpetúa la sociedad, y no la manifestación compulsiva de una rebelión ciega”. Antes de esperar a que nuestros actos narrativos germinen, crear alianzas para que crezcan de forma no agresiva, como promovía Fukuoka, debemos tomar conciencia de que ese arte alquímico está basado en el amor.  Sólo así nuestra semilla podrá transgredir las prohibiciones, sólo será posible si nos atrevemos a mirar de frente a lo invisible… y desde ahí, con nuestra narración en la mano, establecer alianzas con otros relatos efervescentes como son los políticos. No se trata de poner el poema al servicio de la política, sino a crear alianzas de manera coordinada, respetando los ritmos de crecimiento y las funciones, mirando hacia el mismo lugar y partiendo del mismo punto: el amor, que es respeto, por el prójimo.

De este tipo de narraciones trata Urban&Green, la propuesta narrativa en la que utilizo las enseñanzas de la naturaleza para cambiar nuestras narraciones. Si quieres saber más mira el curso organizado por La Industrial y también www.produccionesorganicas.org. Las fotografías pertenecen al Barranc de Biniaraix (Sòller / Mallorca / Illes Balears), en donde la primavera siempre enseña y los seres humanos germinan.



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