Taller de narraciones audiovisuales

Con la música a otra parte: Insumisión, desobediencia, objeción…

martha | 09 Mayo, 2013 00:43 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Nuestros relatos hablan de nuestra forma de comprender el mundo y eso determina nuestra forma de actuar. Es una suma cada vez más integrada en nuestra lógica. Sabemos que imaginamos el mundo y obramos irremediablemente en consecuencia. También sabemos que entre medias están los cuentos que nos contamos y que contamos a los demás. A pesar de que la teoría nos la sabemos, nos sigue sorprendiendo comprobar que con sólo llamar "monstruo" a una sombra es fácil que terminemos sintiendo alarma, estremecimiento o, como poco, un intranquilo temblor…

Todavía nos hace falta constatar lo aprendido, a pesar de que sabemos que esos cuentos que nos narraron antes de dormir han determinado nuestro orden del mundo. Tenemos el imaginario lleno de relatos que comimos un día y regurgitamos sin darnos cuenta. Viene bien recordar que al decir en alto y nombrar el mundo desencadenamos acciones.

Si quien narra tiene el poder de dictar leyes y organizar el ejército, lo que dice es impactante... porque reordena no sólo su vida privada sino la vida pública, la de millones de personas. Por eso la ciudadanía debería considerar las narraciones de los próceres como un aviso de aquello que está por venir. Ell@s, nuestr@s gobernantes, lo saben; de ahí que controlen las declaraciones oficiales, manejen los rituales de las ruedas de prensa, y se atrevan a hacer reivindicaciones “gramaticales”, como la crítica que hace un par de días hizo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien dijo que al Gobierno le falta un "relato" para "hacerse entender" con los ciudadanos ante la crisis y las medidas que está tomando. Hace tiempo que no les importa qué decir sino elaborar una narración convincente, llamativa, entretenida… Por eso cuando alguno se sale del contexto programado las palabras adquieren un enorme valor, por pueriles que parezcan. Son un síntoma.

 

Ayer, como todos los invitados del programa “El día menos pensado” (RNE), el vicesecretario general de estudios y programas del PP, Esteban González Pons, tuvo que elegir una canción que diera punto final a la entrevista. Parecía un acto vanal. Sin embargo, de los millones de los temas posibles, el representante del PP escogió (tal y como se puede escuchar en el minuto 24:14) “Lili Marleen”, una canción que los soldados alemanes utilizaron durante la Segunda Guerra Mundial para enardecerse y calmarse, algo que también hicieron los del ejército aliado. El relato de Lili Marleen servía para aliviar el dolor y el miedo, para narcotizarse, de ahí que se convirtiera en la canción de guerra más popular hasta hoy conocida. Dejó una huella de enorme peso en la generación que hoy tiene más de ochenta años. 

Por si había alguna duda acerca de su elección, González Pons añadió este argumento: “He elegido esta canción de Marlene Dietrich porque es la canción que simboliza la guerra, la victoria después de una guerra larga, la victoria de la democracia de occidente en la Segunda Guerra Mundial, creo que la batalla contra la crisis, la guerra contra la crisis va a ser larga, es dura, es difícil, pero creo que la vamos a ganar”. 

Es evidente que este portavoz del gobierno ha elegido el género bélico para abordar lo que se ha bautizado como “crisis”. Esta opción está cargada de sentido: en todas las guerras hay un enemigo, hay unas víctimas y, por supuesto, hay unos soldados que morirán como si fueran “bajas” necesarias, el “lógico” pago para alcanzar la victoria. ¿Quiénes considera González Pons que son “sus” soldados? El día anterior, un hombre se quitaba la vida horas antes de ser deshauciado. ¿Suicidio o asesinato? ¿Asesinato o “baja”?.

No se trata de un simple juego retórico, no es un simple gusto musical. Si para este gobierno al que pertenece l@s deshauciad@s, l@s parad@s, l@s mileuristas… son soldados cuya muerte es inevitable. ¿Sus “medidas” son bombas, armas letales? ¿Por otro lado, si aquello que llama democracia tiene el papel heroico, significa que toda parte contraria a sus medidas económicas, letales, serán consideradas antidemocráticas? ¿Será antidemocrático cualquiera que levante la voz y manifieste una posición distinta, ofrezca una alternativa o simplemente ponga en duda la eficacia de sus decisiones? No extraña que personas como Ada Colau, por ejemplo, sean tachadas de terroristas. ¿Cuál es el enemigo a vencer, la crisis o las soluciones alternativas a la crisis, las contrarias a sus propuestas? ¿Quién es el enemigo a vencer, aquell@s que no aceptan “los planes de austeridad”?

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A estas alturas merece la pena contextualizar dentro de la entrevista la selección de la canción y su argumento. Precisamente unos segundos antes, el dirigente del PP respondía a las críticas de Núñez Feijóo diciendo que el "relato" es "conocido y fácil de explicar: encontramos el país al borde de la bancarrota y con el esfuerzo y el sacrificio de todos vamos a terminar la legislatura salvando a España de la crisis". A continuación sonó Lili Marleen y afirmó que estábamos en guerra.

En aquella Guerra Mundial fueron movilizados hasta los niños. Las mujeres, en retaguardia, sacaban adelante la economía de guerra… Los bombardeos eran concretos, las armas se empuñaban contra “el otro”. En una guerra indirecta, sin tanques ni cañones, pero abiertamente declarada ¿Quién empuña el arma? ¿Qué arma? El hombre que se ahorcó ayer tenía 40 años. En lo que va de año son 22 personas las que “oficialmente” se han quitado la vida por sus dificultades económicas, es decir, porque o bien ellas mismas o sus familiares han atribuido su muerte a estas causas. De ellos, 16 eran varones. La Paltaforma Stop Deshaucios asegura que no son suicidios, son asesinatos.

¿Tiene sentido hoy hablar de pacifismo? ¿Es posible hoy la deserción? ¿Cuál es la salida de quienes no quieren participar en esta guerra declarada por los gobernantes? Insumisión, rebelión, objeción, desobediencia, cambios narrativos… Existen muchas salidas que ya se están llevando a la práctica: iniciativas personales (como el cerrajero que se niega a participar en un desahucio), gremiales (bomber@s, policías, médic@s, jueces, farmacéutic@s, profesor@s…  que se declaran objetores de conciencia), colectivas (la Asamblea Social del Poblenou se ha negado a pagar la deuda por el rescate bancario y destinan ese dinero a tres proyectos del barrio, Apropem-nos, Recooperem y La Teixidora), decisiones puntuales como la insumisión a pagar la tasa de un euro por receta médica o coordinadas como las que plantea Enric Durán en su web http://enricduran.cat/es/, con propuestas concretas como las que se exponen en el Manual de Desobediencia Económica 

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