Taller de narraciones audiovisuales

Narrar en la desembocadura (Recopilación de Cuando los ríos cuentan)

martha | 10 Junio, 2013 20:34 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

La naturaleza no guarda secretos, al contrario, los muestra constantemente. Si nos reapropiamos de nuestro tiempo, si abrimos las puertas de nuestro corazón y nuestras mentes y convivimos con ella, podremos escuchar sus relatos. Convive con un río, con un bosque, una montaña...  y conocerás más de tí mism@,

Caminé al lado del Ebro durante 43 días, le acompañé del nacimiento a su desembocadura, es decir, le ví crecer, agotarse, renacer, revolverse... y comprendí que un río es un organismo vivo y que sus historias líquidas hablan de nuestra esencia. Somos seres vivos antes que humanos cargados de derechos y siempre, siempre, somos agua.

Quien quiera narrar el mundo de otra manera debería afinar sus sentidos, resintonizar su conciencia y escuchar. Es la única manera de comprobar que la naturaleza sabe y que sus relatos contagian. Por eso comparto una y otra vez aquella experiencia, porque cada vez que lo hago aprendo, recuerdo y descubro. En esta ocasión he atendido a los consejos que llevaba el Ebro entre sus bucles y que me susurró de camino hacia el Mediterráneo. Desde aquel primer viaje me han acompañado muchas personas, físicamente (Rafa, Yolanda, Toni, Ángeles, Juan Carlos...) y virtualmente. Una de estas compañías en la distancia ha sido Inma, que llevó esta historia a sus sedas, demostrando que los ríos pueden llevarse en la piel. En este post rescato los 43 consejos del Ebro y su río onírico. 

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 Sueño con pasar la voz, contagiar un estado de ánimo, recuperar la memoria...


Consejo nº 1. “Inicia el día realizando algo que nunca hiciste y no habrá jornada que no partas de viaje” (Del Pico Tres Mares a Nestares: El origen no es un lugar)

Consejo n. 2. “Cuándo comienzas a narrar lo desconocido no haces otra cosa que hablar de ti mismo. Escúchate” (De Nestares a Arroyo: Para qué sirven los ojos)

Consejo n. 3. “Los animales nos observan y llegan a sus propias conclusiones. Revisa tus relatos desde la base” (De Arroyo a Villanueva de la Nía: El nuevo orden del mundo)

Consejo n. 4 “Escucha los secretos ajenos: La libertad termina donde empieza el miedo - dijo Ángeles” (De Villanueva de la Nía a San Martín de Elines: Los nombres también mueren)

Consejo n. 5 “Pregúntale al río cómo llegó hasta aquí y verás cuántos caminos” (De San M. de Elines a Cortiguera: Camino del Porvenir)

Consejo n. 6 “Los senderos hechos por los pies nunca son rectos. Tenlo en cuenta a la hora de narrar la vida” (Cortiguera: El pueblo que ríe)

Consejo n. 7 “Recuerda que un defecto no es más que una virtud en demasía, harás personajes muy humanos”  (De Cortiguera a Incinillas: Lugares que desaparecen de los mapas)

Consejo n. 8. “Las dos orillas del río son diferentes, sin embargo, juntas llevan el agua al mar (Por si quieres reescribir las historias de amor)” (De Incinillas a Trespaderne: Es que la radioactividad no se ve…)

Consejo n. 9. “Cuando pongas un The End en tu historia piensa que no es más que un punto y coma, al fin y al cabo en la vida todo final tiene un después”  (De Trespaderne a Montejo de San MiguelLa memoria del maestro)

Consejo n. 10 “En la naturaleza las formas hablan del proceso; tu cuerpo explica tu forma de entender la vida (la locuacidad de un desnudo)” (De Montejo a Puentelarrá: Las cejas del molinero)

Consejo n. 11  “Cuando te preguntes quién eres, recurre a la resonancia, comprenderás hasta qué punto los humanos son capaces de olvidar que son seres vivos” (De Puentelarrá a Salinillas de Buradón: El paraíso tiene feos corredores)

Consejo n. 12 “Camina, sonríe, abraza tu destino… Y descubrirás a la buena gente”  (De Salinillas de Buradón a Haro: Occidente es una línea recta)

Consejo n. 13 “Ten hambre, sostenla, sáciala en compañía. Al terminar, cuenta tu mejor historia… Verás qué sucede”  (De Haro a Briones:  Mi amigo Buda)

Consejo n. 14  “Cuando sientas que has alcanzado la cima, haz una labor humilde. Entenderás a los torrentes, reirás como ellos” (De Briones a Torremontalbo:  El último de los nobles)

Consejo n. 15  Vagabund@s suci@s, de pies doloridos, alegres y desastrad@s. Observa: Ellas, casi siempre, van solas (De Torremontalbo a Fuenmayor: Instinto Neardenthal)

 

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Consejo n. 16 “Toda persona que inicie un proceso creativo necesita perder el miedo a la desorientación, porque es necesaria, porque es germinadora”  (De Fuenmayor a Logroño: Caminar como se escribe)

Consejo n. 17  “Observa lo constante. Conversa con la niña que siempre va contigo. Cántate bajito” (De Logroño a Agoncillo: La sombra de las despedidas)

Consejo n. 18  “Pregúntale a tus manos, pregúntale a tus pies… cuál es tu nombre” (De Agoncillo a Lodosa: Semillas viajeras)

Consejo n. 19  “Cuando te falten las fuerzas y tu orgullo se quede sí respuestas, confía. Sentirás una gratitud estremecedora” (De Lodosa a Sartaguda: Atravesar el espejo)

Consejo n. 20 “Camina y deja que las palabras salgan, te sorprenderán las cosas que guarda la punta de tu lengua”  (De Sartaguda a Azagra: Siete vidas en Venecia)

Consejo n. 21 “Quien no se renueva muere. Tus células saben cómo cambiar los cuentos” (De Azagra a Rincón de Soto: Crónicas taurinas)

Consejo n. 22 “Observa el comportamiento del agua y encontrarás otro tipo de soluciones” (Rincón de Soto a Castejón: Fiebre junto al ferrocarril)

Consejo n. 23 “Cuando no sepas cómo resolver, haz algo pequeño lo mejor que puedas… Será como tirar de un hilo” (De Castejón a Tudela: El escritor que no sabía leer)

Consejo n. 24  “Párate, respira: El miedo es un mal lujo” (De Tudela a Novilla:  A sueños de grandeza…) 

Consejo n. 25  “A sueños de grandeza, desertares humildes… Susurran las olas” (De Novillas a Luceni:   …despertares humildes)

Consejo n. 26 “Cada vez hay más palabras y menos árboles. Reduce lo que dices, multiplica tus actos” (De Luceni a Alagón: La ínsula Barataria)

Consejo n. 27  “Recuerda cómo hacen amig@s l@s niñ@s: Les dejan un sitio en su juego… y ya está” (De Alagón a Sobrabiel: Naufragio en una partitura)

Consejo n. 28 “En los márgenes de los ríos se multiplica la vida. Sé marginal. Olvida los tronos. Germina" (De Sobrabiel a Zaragoza: Fenómenos "paranaturales")

Consejo n. 28 ¿Cuántas gotas lleva un río? Búrlate de las cifras" (De Zaragoza a Burgo de Ebro: En busca de un abrazo)

Consejo n. 30 “Mide el tiempo en pasos, en besos, en actos, en verbos... Y harás reversible la vida" (De Burgo de Ebro a Pina de Ebro: El ave por los cielos)

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Consejo n. 31 “Vivir significa llevar la contraria a la entropía. Tiende al desorden; lo natural es la rebeldía" (De Pina de Ebro a Cinco Olivas: Instante africano)

Consejo n. 32 “Imagina que un río es una risa que inicia su curso en la comisura de tu boca y sentirás hasta qué punto la naturaleza sonríe"  (De Cinco Olivas a Escatrón: Enemigos minúsculos)

Consejo n. 33 "Llevamos en la cabeza un planeta de detalles y deseos. Las fronteras no están donde nos han dicho" (El meandro de Sástago Forrest Gump entre olivares)

Consejo n. 34 "Contempla el río. ¿Qué es el movimiento? (Fluye, gira, serpentea...) Y ahora !Baila!" (De Sástago a Chiprana En el planeta de los simios)

Consejo n. 35 "Ante los grandes problemas, lo más práctico es pegarse a ellos dar numerosas, constantes y pequeñas soluciones" (De Chiprana al embalse de Mequinenza Pateando la isla del tesoro)

Consejo n. 36 "En medio del conflicto está la solución. No temas" (El embalse de Mequinenza El universo en una herradura)

Consejo n. 37 "Los relojes hicieron del tiempo un destino y llenaron el aire de autopistas invisibles. Olvídate de las horas, de los días, de los años" (Caspe y el embalse Diálogos mudos)

Consejo n. 38 "Despréndete, como la fruta que cae del árbol, y le darás un giro a las despedidas" (El embalse de Ribaroja Hacerse río)

Consejo n. 39 "Cuestiona tus procesos creativos. En la naturaleza el tiempo y los métodos son conceptos germinadores" (El pantano de Flix Herr Siluro)

Consejo n. 40 "El planeta se deshace. Los ríos mueren antes de llegar al mar. Vive de otra manera. Sé azul"  (De Flix a Benissanet El monstruo)

Consejo n. 41 "La vida es vida hasta el último aliento. Rebaña los instantes"  (De Benissanet a Cherta El quinto elemento)

Consejo n. 42 "Por si el universo fuera una larga víspera y vivir un constante duermevela... practica la alegre vigilia"  (De Cherta a Amposta Un río flaco y sinuoso y su recto sosías)

Consejo n. 43 "Lo más hermoso de los finales no son las conclusiones, sino la gratitud. Sonríe"   (De Amposta al Mediterráneo El final se parece al de la foto)

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      Visto desde este lugar el Ebro desaparece al otro extremo de una enorme vagina hecha de tierra, y yo, sentada desde el útero, le contemplo. 

Antes de dar por finalizado este relato, quiero recordar que durante miles de años, el viento, la lluvia, el río… sostuvieron nuestras primeras conversaciones, fueron los coprotagonistas de nuestras aventuras, los concebíamos como seres con historias que contar. Fueron testigos de nuestra evolución, el espejo ante el que tomamos conciencia de nuestra identidad, los personajes a los que nos dirigíamos y con los que dialogábamos. Escuchábamos al abuelo fuego, la madre tierra, el hermano viento, la hermana agua... porque reparábamos en sus manifestaciones, más allá de las palabras, teníamos otro tempo, observábamos otros detalles. El resultado de aquellas conversaciones era una convivencia respetuosa con el planeta. Hoy podemos establecer decenas de puentes nuevos con todos los seres de la naturaleza, incluso entendemos que necesitamos respetar el “medioambiente”, no olvidamos que una rosa es una rosa pero también sabemos queque sus pequeñas partículas y las nuestras tienen mucho en común. Sin embargo, no sé si hemos recuperado aquel oído, y, sobre todo, no creo que hayamos encontrado nuestra voz.

No es posible un cambio narrativo profundo, real y necesario, si no nos planteamos el acto narrativo desde otro lugar. Se trata de una suma de acciones que modifiquen el acto narrativo, como engendrar nuestras preguntas, tramas y argumentos en contacto con la naturaleza y, al convertirlas en relatos, acompañarlas con una acción limpia y respetuosa, consciente. Cuidar no sólo qué pensamos o decimos sino cómo lo hacemos, haciendo presente el corazón, la razón, la intuición, el reconocimiento... de modo que no sólo narremos con la cabeza sino con todo nuestro cuerpo. 

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