Taller de narraciones audiovisuales

La revolución contable que necesita el cine.

martha | 03 Octubre, 2013 18:14 | del.icio.us latafanera.cat meneame.net facebook.com politi.cat google.com twitter.com technorati.com

Llevo días amarrada al puerto de Sant Carles de la Rápita, a unas diez millas de ese antiguo pozo petrolífero que está haciendo temblar las tierras de la desembocadura del Ebro. Los periódicos seísmos hacen evidente que los huecos submarinos que antes contuvieron petróleo nunca serán una despensa hermética de gas (tal y como defiende la empresa que lleva a cabo las obras, perteneciente al grupo ACS, propiedad de Florentino Pérez), entre otras razones porque un gas no se comporta como un líquido y porque la acumulación del oro negro durante siglos no equivale a la inyección de millones de metros cúbicos de gas en pocos días.

Es difícil que la inconmensurable vida se convierta en un bien de mercado. Sin embargo, esto no significa que no pueda formar parte de la contabilidad nacional, de hecho, las grandes corporaciones ya le otorgan un sitio en sus actividades económicas. Han demostrado que si se quiere hacer circular dinero no hay nada más “rentable” que un “desastre natural” o una guerra, pues se pondrán en marcha las empresas aseguradoras con sus indemnizaciones, la construcción de nuevos barcos y viviendas, las grandes sumas para compensar a la industria turística...  Es evidente que existe una gran contradicción entre los beneficios que se obtienen con ciertos negocios y el valor de lo que se destruye, pero lo que demuestran las perversiones del capitalismo que una actividad contable es un espacio muy grande en el que se puede dar cabida a todo lo que se quiera reconocer como rentable.

 

Desde el mar, rodeada de agua, la tierra tiembla

 Mientras cruzo los dedos para que la ambición de ciertos empresarios y gobernantes no se dispare y haga que la tierra se quiebre bajo la quilla, leo los argumentos que realizan el ICAA y la Spain Film Comission  en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián para defender que la industria cinematográfica genera beneficios. Hablan de los millones que generará el paso del rodaje de “The Book of Exodus”, por Andalucía. “Dejará unos 43 millones de euros en España”… y no puedo evitar pensar en las grandes cifras de las grandes corporaciones haciendo economía a lo grande como si fuera la única manera.

Asomo mi cámara a la borda de este velero y digo “existo”, del mismo modo que el trabajo de las mujeres existe aunque no figure en la contabilidad nacional. A finales del siglo pasado la Asamblea General y el Consejo Económico y Social de la ONU  y la Conferencia de Naciones Unidas sobre la Mujer realizada en Pekín (en 1995) reconoció que era necesario reformar los sistemas actuales de contabilidad nacional para hacerla no tanto más justa como más real, con menos fisuras, con menos contradicciones. De este modo, estas instituciones propusieron crear “cuentas satélites” al lado de las convencionales, que pudieran reflejar las aportaciones e interdependencias entre el trabajo remunerado y el no remunerado, al que socialmente están adscritas la mayoría de las mujeres. Con esta afirmación abrieron una puerta a las actividades que siguen sin tener su “casilla” en las contabilidades nacionales, haciendo evidente que su “reincorporación” en el flujo macroeconómico es posible.

En plena crisis es importante recordar que hay propuestas institucionales que precisamente por venir de sus manos no son precisamente soluciones marginales. Creo que una de las contradicciones subyacentes del actual sistema económico internacional estriba en la diferencia entre el valor de uso y el valor de cambio de un bien.  Para entendernos en términos sencillos, el valor de uso de un bien es lo que puedo hacer con ese bien, mientras que el valor de cambio es el que tiene en relación con otras mercancías, entre ellas el dinero. Las contradicciones de ambos términos ya eran evidentes hace muchos siglos. Aristóteles hizo notar que el intercambio los bienes esconde una trampa pues hay objetos “que no pueden ser conmensurables en realidad", parecen conmensurables. Siglos después, Marx fue más allá y defendió que al intercambiarlos por dinero, hay bienes y relaciones inconmensurables en su valor-de-uso que pasan a ser tratados como si fueran conmensurables en el intercambio. A pesar de la evidente distorsión el desarrollo del capitalismo nos ha llevado a creer que ese intercambio de objetos/relaciones por dinero es el único camino posible y, sobre todo, hemos olvidado la distorsión. 

 

Primer cartel del largometraje "Jumping with Jess"

Si la crisis económica es consecuencia de este tipo de contradicciones subyacentes que tan arraigadas tenemos incluso en nuestra autopercepción (a qué nos dedicamos, qué es rentable, cómo buscar una salida laboral, cómo “ganarnos” la vida…), ha llegado la hora de deshacer la distorsión. Y para empezar, para evitar que las corporaciones que buscan mantener su margen de beneficios por otras vías releguen cualquier iniciativa “alternativa” al lugar del pirateo, lo que propongo es que nos reapropiemos de esas propuestas que ya han puesto encima de su mesa de las instituciones y llevarlas a nuestro terreno de juego. Seré más concreta: tomar la propuesta macroeconómica que logró esbozar hace más de veinte años la Asamblea General y el Consejo Económico y Social de la ONU y aplicarlas a nuestras cuentas privadas, nuestros proyectos, nuestros monólogos económicos, nuestro plan de empresa o el plan de producción de esa película que tenemos entre manos y que nunca llegará a “dejar” en España los 43 millones de euros que la producción de Ridley Scott, dejará en la contabilidad nacional española.

Incorporemos al plan de producción oficial, ese que acostumbramos a pasear por productoras, distribuidoras, televisiones, bancos…, un “plan de producción satélite” que permita la estimación monetaria de los trabajos que no se han remunerado, ya sea porque en un momento de “austeridad” en el dinero fluye sólo hacia sectores en los que no están presentes l@s profesionales del cine (no hace falta más que ver los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene) o porque su labor ha sido remunerada con intercambios no monetarios. Hasta ahora, cada vez que las grandes industrias defienden que la cultura es una actividad rentable (editoriales, productoras de cine…) y ofrecen alternativas a su rentabilidad, siembran de sal sus márgenes declarando piratas a aquellas personas o pequeñas empresas que no puedan generar un margen de beneficios tan sustancioso, condenándolas a la desaparición o forzándolas a inflar sus presupuestos para que sus productos culturales sean “competitivos” del mismo modo. Lo que planteo es algo mucho más convencional: crear un plan contable menos contradictorio que permita a todo el sector salir de la crisis, y no sólo a los grandes.

L@s realizador@s de cortometrajes ya saben qué significa hacer una película sin apenas mover un euro, gracias a las cadenas de favores, los pagos pospuestos, las promesas, las simpatías, los pequeños mecenazgos, etc. Es bastante fácil que en esos casos l@s autor@s no busquen tanto la rentabilidad económica de su obra como alcanzar una convincente tarjeta de presentación que les permita hacerse un sitio propio dentro de la industria. Digamos que desde hace años, en este país, un cortometraje es un objeto con “valor de uso” para l@s cineastas (un ejercicio creativo para su use y disfrute) que ha adquirido con el tiempo una función especulativa al convertirse el cortometraje en una especie de “inversión” profesional. Ahora son las medias y grandes productoras las que se ven forzados a plantearse los valores “de uso”, los “de cambio” y las alternativas. Pues bien, es un buen momento para que las productoras independientes den su propio paso y no releguen todas nuestras producciones a la casilla de “cine B”.

 

Fotograma de la citada película, en homenaje a Jess Franco

Uno de los reyes del cine B en España es Jess Franco, protagonista del largometraje “Jumping with Jess”, reciente creación del cineasta y amigo José Luis Matoso. A lo largo de sus cincuenta años de ejercicio profesional, Franco realizó unas doscientas películas, la mayoría de “bajo presupuesto”. Para poder producir hasta 5 films al año utilizaba un método tan convencional en el mundo del cine que tiene nombre propio, se llama “back to back” y supone la filmación de dos o mas películas como una producción, reduciendo costos y tiempo. El modelo de producción de José Luis Matoso no es el mismo. Tras elaborar durante casi dos años elaborando su película, ahora le ha llegado el momento de convertirla en un bien dentro del mercado cinematográfico, es decir con cartel publicitario, doblaje, banda sonora… En su página en Facebook "Jumping with Jess" van apareciendo los nombres de los profesionales que están llevando a cabo estas labores: Francisco del Río (música original), Juan Calvo (jefe de producción), Álvaro Sánchez (mezclas de sonido), Chafino (anímación créditos), Juan Aguilar (diseño del cartel), Esteban Wiaggio (etalonaje), Paloma González (ayudante de producción)... Unos ejecutan este trabajo a través de fórmulas de intercambio, en otros casos se trata de micromecenazgos, de posponer pagos… El plan de producción que en estos días pasea por el mercado audiovisual sería más fácil si se complementara con un plan “satélite” que permitiera que el “valor de cambio” de su película fuera más real y alcanzara una distancia adecuada con su “valor de uso”. Gran parte de los profesionales implicados en esta fase del proyecto generan una actividad económica basada en el valor de uso de sus bienes y tiempo de trabajo, aunque el intercambio no sea el dinero. Una industria en el que las películas sólo existen económicamente si mueven dinero podría fagocitar a producciones como ésta, pues invisibiliza toda la actividad económica que ha generado.

Sonrío. Subida en este velero digo en alto que la trayectoria de las mujeres puede  dar pistas a los cineastas que no quieren ser piratas.

 

Comentarios

Que fantástico!

Bhar | 03/10/2013, 20:35

Es estupendo descubrir todo esto, me parece una propuesta muy interesante!

Que fantástico!

Bhar | 03/10/2013, 20:36

Es estupendo descubrir todo esto, me parece una propuesta muy interesante!

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